EEUU.- El padre de un preso afirma que Bush prefiere que el mundo se fije en Guantánamo para ocultar otros 24 centros
MADRID, 7 (EUROPA PRESS)
Jalid al Odah, padre del prisionero en la base estadounidense de Guantánamo (Cuba) Fawzi al Odah, opina que la administración del presidente George W. Bush "acoge con agrado" que el mundo "siga centrando su atención en Guantánamo", ya que gracias a ello "seguirá ignorando la existencia de 24 centros de detención secretos".
En un artículo firmado por él y que publica hoy la página de Internet de Amnistía Internacional, Al Odah asegura que su hijo, Fawzi Jaled Abdulá Fahad al Odah, fue "detenido sin causa en la base desde finales de 2001" y que tanto él como otros prisioneros "están privados de libertad sin disfrutar ni el derecho a juicio que las leyes estadounidenses otorgan a las personas acusadas de delitos ni la protección que acuerdan los Convenios de Ginebra a los prisioneros de guerra".
Jalid al Odah fundó en enero de 2002 el Comité de Familias de Kuwait, creado para pedir el debido proceso para los doce kuwaitíes detenidos en Guantánamo y que "ha contado con el apoyo de Amnistía Internacional, el Comité Internacional de la Cruz Roja, Human Rights Watch y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos", así como "de periodistas de todos los sectores del espectro político".
"Afortunadamente, la Corte Suprema de Estados Unidos ha afirmado claramente el derecho de estos detenidos al debido proceso en tres fallos emitidos en junio de 2004", afirma Al Odah. "Ahora, los informes diarios sobre abusos contra los Derechos Humanos podrían ayudarnos a dar otro paso adelante", añade.
"A medida que, inquietantemente, Guantánamo se va pareciendo cada vez más a Abu Ghraib (al oeste de Bagdad) a los ojos del público, esperamos poder alcanzar al número más elevado y diverso de personas con un coro de protestas tan universal que el presidente Bush no tendrá más remedio que escucharnos", prosigue.
"Incluso las voces de sus propios altos funcionarios, pasados y presentes, deben seguir oyéndose claramente. El propio George Tenet, ex director de la CIA, ha admitido por fin que al menos nueve de los doce (kuwaitíes), entre ellos Fawzi, no han cometido ningún crimen", añade.
A juicio de Al Odah, "el público debe entender la estrategia política que sostiene a Guantánamo". "Muchos de nosotros, tanto kuwaitíes como estadounidenses, consideramos que se ha mantenido deliberadamente a Guantánamo en el centro de atención, en medio de una controversia que el Gobierno de Bush acoge con agrado", asegura. "Mientras el público siga centrando su atención en Guantánamo, seguirá ignorando la existencia de 24 centros de detención secretos, revelada en un informe de Human Rights First", añade.
PRUEBAS DE SU INOCENCIA
El Comité de Familias, afirma, pide "el debido proceso o la liberación inmediata (de los presos), conforme a los fallos de la Corte Suprema". "Acogeremos con alegría la liberación inmediata, pero aceptaremos el debido proceso, especialmente a la luz de los expedientes judiciales hechos públicos en diciembre de 2004 en los que se confirmaba que los doce kuwaitíes se hallaban en mal sitio en mala hora cuando fueron atrapados por unos cazadores de recompensas que los vendieron a Estados Unidos", afirma Al Odah.
El autor del artículo asegura que su organización tiene "pruebas de que estos jóvenes kuwaitíes eran trabajadores de una organización de beneficencia que cumplían con sus deberes religiosos", pruebas que "tendrán validez en cualquier tribunal de justicia imparcial".
Según Jalid al Odah, su Fawzi participaba en actividades de beneficencia en la región desde 1996. Todos los meses de Ramadán recogía donaciones para la construcción de aulas y aljibes. Solía pedirle dinero prestado "porque siempre daba el suyo a los demás".
"Como era profesor de Corán, tenía derecho a vacaciones estivales y, en el año 2000 decidió usar parte de ellas para enseñar en pueblos de Pakistán", afirma. "Tras su captura, recibimos una carta reenviada por la Cruz Roja de Kandahar en la que decía: 'Papá, mamá, no se preocupen por mí. Estoy bajo la custodia de los estadounidenses, que me interrogarán y descubrirán que soy inocente. Regresaré a casa muy pronto'", relata Al Odah.
"Después recibimos nueve cartas más, pero no hemos recibido ninguna desde noviembre de 2002. Afortunadamente, una delegación enviada por el Gobierno kuwaití creó un canal de comunicación. Los delegados vieron a Fawzi en enero de 2004. En esa fecha, según los informes, tenía buen ánimo y seguía confiando en que un día lo dejarían en libertad", prosigue.
"Todas las familias están sufriendo grandes padecimientos", afirma el autor del artículo. "Para algunas de ellas, el cabeza de familia está atrapado en Guantánamo. Seis de los doce hombres están casados y tienen hijos. Afortunadamente, el Gobierno kuwaití ha proporcionado alguna ayuda económica", prosigue.
"Todos nos apoyamos y ayudamos los unos a los otros. Y seguimos luchando, en los tribunales, en los medios de comunicación, a través de canales diplomáticos oficiales, en nuestro sitio web (kuwaitifreedom.org) y en colaboración con organizaciones como Amnistía Internacional", continúa el texto.
LA CAUSA DE SALIM AHMAD HAMDAN
"Nos alienta también el reciente fallo histórico emitido en la causa de Salim Ahmad Hamdan en el que se afirman los derechos que le asisten conforme a los Convenios de Ginebra", indica Al Odah. "La decisión del juez James Robertson representa un clavo en el ataúd de la comisión militar y su terca insistencia en que los detenidos de Guantánamo entran en una categoría única de la humanidad: ni delincuentes acusados ni prisioneros de guerra", asevera.
"Parece, pues, que al menos una de las tres ramas del Gobierno estadounidense está cumpliendo con sus obligaciones. Pero, como indica la aparente indiferencia del presidente frente a los fallos de la Corte Suprema, un clavo no es suficiente. El ataúd en el que esperamos poder enterrar esta continua distorsión de la justicia estadounidense necesita muchos clavos como éste", afirma.