EEUU.-Washington inicia una campaña para acabar con cohetes portátiles que puedan ser utilizados por terroristas
Las autoridades estadounidenses temen que se intente atacar aviones comerciales con el arsenal de antiguas guerras
MANAGUA, 27 (EP/AP)
Antes de la guerra de Irak y de los atentados del 11 de septiembre, naciones como las centroamericanas sufrían conflictos internos tras los que han quedado armas que ahora preocupan especialmente a Washington, temeroso de que caigan en manos de terroristas.
Este asunto ocupa el centro de la agenda política de la semana, en la que el presidente estadounidense, George W. Bush, se empeñará en eliminar los depósitos de lanzamisiles portátiles, muchos de los cuales fueron distribuidos en los conflictos de los años 80 y luego abandonados, ocultados en depósitos secretos o vendidos en el mercado negro.
Los funcionarios estadounidenses temen que los terroristas usen los misiles, fáciles de transportar y ocultar, para atacar vuelos comerciales, por lo que se han tomado medidas como la de Bush el jueves, que firmó un acuerdo con Rusia para restringir la disponibilidad de los misiles.
El día anterior, envió a Nicaragua a Rose Likins, subsecretaria de Estado interina para Asuntos Políticos y Militares, cuando un técnico en acondicionadores de aire fue detenido al tratar de vender un viejo misil SA-7.
POCOS INTENTOS
A pesar de la creciente preocupación del Departamento de Defensa estadounidense por poner coto al tráfico de armas de guerras pasadas, el aprovechamiento de este material por parte de terroristas para atentar contra vuelos comerciales es por el momento poco frecuente.
De hecho, buena parte del planeta alberga misiles viejos de conflictos pasados, aunque se conoce de un solo intento de usarlos contra un avión de pasajeros fuera de una zona de guerra. En noviembre de 2002, dos misiles tierra-aire no impactaron por poco contra un avión charter israelí de turismo que partía de Mombasa, Kenya, hacia Israel. La red al Qaeda de Usama bin Laden se declaró responsable del atentado.
La Casa Blanca dijo en un comunicado reciente que casi un millón de esos misiles han sido producidos en el mundo y que es relativamente fácil encontrarlos.
MISILES STINGER
Un ejemplo de esta preocupación es la expresada por los funcionarios americanos con los misiles Stinger. Funcionarios estadounidenses están inquietos por la desaparición de misiles Stinger que ayudaron a los rebeldes --incluidos algunos de Al Qaeda-- a expulsar a la Unión Soviética de Afganistán en 1989, cuando la guerra civil de Nicaragua se acercaba a su fin.
En Nicaragua, la Unión Soviética apoyaba al Gobierno sandinista y Estados Unidos enviaba armas a los rebeldes de la Contra. El Ejército nicaragüense dice que ha destruido la mayor parte de sus existencias de misiles, pero que conserva un millar de SA-7 en un lugar seguro. Funcionarios estadounidenses han puesto en duda la cifra y expresado temor de que caigan en manos equivocadas, por lo que quieren que los destruyan.
El congreso en Managua se opone a la destrucción de los misiles, que son necesarios, dicen, para la defensa nacional. En una declaración difundida el jueves por la Embajada estadounidense en Managua, Likins dijo que Nicaragua era el único país centroamericano que poseía los misiles, a los que calificó de "armas preferidas" por los terroristas.
"Como miembro responsable de la comunidad internacional, Nicaragua debe pensar en la seguridad de la aviación comercial y en las consecuencias que tendría para la seguridad del país y sus oportunidades económicas el no poner los misiles a buen recaudo", dice el comunicado.
Adolfo Zepeda, portavoz del Ejército nicaragüense, dijo que se sospecha de la existencia de otros misiles, incluidos los entregados por Washington a la Contra, ocultos por todo el país. Contras y sandinistas distribuyeron misiles a sus respectivos partidarios durante la guerra, y algunos siguen ocultos u olvidados.
"Tenemos que ponerlos bajo control", dijo Zepeda. "Estados Unidos está preocupado. Compartimos esa preocupación. Creemos que es válida", señaló.