Kirguistán.- Akayev ordena una investigación de las posibles irregularidades en las elecciones
Más de 17.000 personas se manifiestan en el país y ocupan edificios gubernamentales para pedir la dimisión del veterano presidente
OSH (KIRGUISTAN), 21 (EP/AP)
El presidente de Kirguistán, Askar Akayev, ha ordenado que se investiguen las denuncias sobre irregularidades en las elecciones parlamentarias celebradas los pasados 27 de febrero y el 13 de marzo, en un intento por frenar las manifestaciones callejeras. Más de 17.000 personas se manifestaron hoy en varias ciudades de Kirguistán y asaltaron tres edificios gubernamentales para pedir la dimisión de Akayev, en el poder desde hace más de 15 años.
Akayev, presidente de esta República centroasiática desde antes de la desaparición de la Unión Soviética, ha ordenado a la Comisión Electoral Central y al Tribunal Supremo que investiguen las supuestas irregularidadades, según informó hoy la oficina del presidente en un comunicado.
Ambos organismos han recibido el encargo de "prestar atención particular a los distritos en los que los resultados de las elecciones han provocado una reacción pública extrema, y ha pedido al pueblo que diga abiertameente quién ha actuado correctamente y quién incorrectamente", señaló el comunicado. "Las disputas deben solucionarse en su totalidad y de forma fiable", añadió.
Las manifestaciones contra Akayev comenzaron tras las elecciones parlamentarias del 27 de febrero y se intensificaron tras los resultados, que según la oposición, la UE y Estados Unidos han sido fraudulentos. El Gobierno ha rechazado estas acusaciones.
De momento no ha habido ninguna reacción inmediata, por parte de los líderes de los manifestantes, al anuncio de las investigaciones ordenadas por el presidente.
Las movilizaciones en este país ya han sido comparadas con las registradas recientemente en otras dos antiguas repúblicas soviéticas en circunstancias políticas muy similares, Georgia y Ucrania. Según un experto en Asia Central del diario ruso 'Vremya Novostei', Arkady Dubnov, la situación en Kirguistán se ha vuelto irreversible. "La única cuestión ahora es cuándo se cambiará el Gobierno", declaró a la radio Ekho Mosvky.
RUSIA Y LA OSCE
Por su parte, el Ministerio ruso de Asuntos Exteriores condenó hoy las manifestaciones y afirmó, en un comunicado, que "no se debe permitir que las fuerzas extremistas se sirvan de la inestabilidad política para amenazar los fundamentos democráticos del Estado kirguís".
Asimismo, reprendió a la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) por su evaluación crítica de las elecciones kirguises y urgió a este organismo a "ser más responsable a la hora de formular sus conclusiones, a fin de evitar que los elementos destructivos usen estas evaluaciones para justificar sus acciones ilegales". Los observadores de la OSCE afirmaron que las elecciones carecieron de las debidas garantías democráticas.
Precisamente, el presidente de turno de la OSCE, el ministro esloveno de Asuntos Exteriores Dimitrij Rupel, urgió hoy a todas las partes a entablar conversaciones para rebajar la tensión. "La violencia nunca puede justificarse. Los acontecimientos recientes en Jalal-Abad y Osh pueden conducir a una escalada de la violencia y tener un efecto negativo en la situación política y la estabilidad en el país", sostuvo Rupel.
"Llamo a todas las partes a que se abstengan de utilizar la fuerza en las disputas electorales y políticas, a mantenerse bajo el orden de la ley y a respetar los princippios fundamentales de los Derechos Humanos y civiles", remarcó el presidente de la OSCE, quien ofreció el apoyo de la OSCE para facilitar el diálogo y señaló que su enviado especial para los Estados centroasiáticos, Alojz Peterle, está dispuesto a viajar a Kirguistán para colaborar en la búsqueda de una solución pacífica a la situación actual.
MANIFESTACIONES
La manifestación más importante de hoy, con 15.000 asistentes, se produjo en la ciudad de Jalal-Abad (sur), según informó un portavoz del Gobierno local. No se han registrado episodios de violencia en esta ciudad, un día después de que los manifestantes quemasen gran parte de los cuarteles de la Policía, liberasen a 70 prisioneros y ocupasen las oficinas del gobernador.
Los manifestantes cortaron hoy con piedras la carretera que conduce al aeropuerto de Jalal-Abad, lo que dificultó que las fuerzas de seguridad recibieran refuerzos para enfrentarse a la muchedumbre.
En la segunda ciudad más importante del país, Osh, un millar de manifestantes armados con palos y material inflamable y cantando el lema 'Akayev, vete', ocuparon hoy la sede del gobernador. Los activistas ya habían tomado el edificio el pasado viernes, antes de ser expulsados por las fuerzas de seguridad al día siguiente.
Con el paso de las horas, el número de manifestantes ascendió hasta 2.000 personas, que se dirigieron hacia la sede de la Policía regional y hacia los puestos de seguridad de la ciudad. Estos edificios ya habían sido casi totalmente evacuados por los agentes.
"Este es un nuevo día en nuestra historia", afirmó un dirigente de la oposición, Omurbek Tekebayev. Otro líder opositor, Anvar Artykov, clamó ante la multitud que "el pueblo ha tomado el poder en Osh". "Os felicito por nuestra victoria y os insto a mantener el orden", añadió.
La oposición ha ocupado también edificios gubernamentales en otras cuatro ciudades, según el portavoz del Ministerio del Interior, Nurdin Jangarayev. Cientos de personas se han manifestado en al menos otras dos localidades de este país de cinco millones de habitantes, añadió.
Los manifestantes de la ciudad de Toktogul (sur) mantienen cautivos, por tercer día consecutivo, al gobernador de distrito y a un fiscal jefe de distrito, a los que acusan de colusión con el Gobierno de Akayev, informó la Policía.
El asesor de Akayev, Abdil Seghizbayev, aseguró hoy que las fuerzas de seguridad no actuarán contra los manifestantes, pero advirtió de que las conversaciones de paz sólo serán posibles si se reinstaura el orden en el país. "Ni las autoridades ni los líderes de la oposición pueden ya controlar a la multitud", afirmó. "Si surge algún líder (de la oposición) capaz de controlar a los manifestantes, el Gobierno estará dispuesto a conversar con él", añadió.
LA OPOSICION DIVIDIDA
Lo cierto es que los diferentes partidos de la oposición de Kirguistán sufren desde hace tiempo una fuerte fractura interna caracterizada por las divisiones regionales, y que todos los movimientos por unificarlos han fracasado. En medio de las presiones para derrocar a Akayev, los dirigentes opositores están protagonizando una guerra de posiciones para suceder al veterano presidente.
La dirigente del Movimiento Ata-Yurt --uno de los principales grupos de oposición--, Roza Otunbayeva, ha rechazado cualquier negociación con Akayev. "Sólo tenemos un objetivo: desbancar a este Gobierno. No se necesitan más conversaciones", afirmó. No obstante, otro líder opositor, Kurmanbek Bakiyev, cree que las negociaciones son aún posibles si Akayev escucha a las partes.
La oposición acusa a Akayev, cuya reelección es legalmente imposible, de pretender manipular al Parlamento a fin de conseguir hacer prosperar una reforma constitucional que le permita un tercer mandato. El presidente, de 60 años de edad, ha negado que opte a seguir en el poder.
Hasta fechas recientes, Akayev había sido considerado el más reformista de los dirigentes de las repúblicas centroasiáticas surgidas de la desaparecida Unión Soviética, lo cual se tradujo en un mayor aperturismo en comparación con el resto.
No obstante, en los últimos años, la "estrella" de Akayev ha comenzado a declinar. En 2002, su reputación se vio empañada después de que la Policía matase a seis manifestantes que protestaban contra la detención de un diputado de la oposición.