Entre 200.000 y 700.000 españoles padecen el Síndrome de Fatiga Crónica, una enfermedad difícil de diagnosticar
Los especialistas critican al sistema sanitario público de no ofrecer una "solución correcta" a este tipo de enfermos
MADRID, 12 (EUROPA PRESS)
El XIII Día Internacional de Concienciación del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), que se celebra hoy jueves, 12 de mayo, trae a colación la falta de una "solución correcta" por parte de la sanidad española para este tipo de enfermos.
Según Javier Rivera, reumatólogo del Instituto Provincial de Rehabilitación de Madrid, el SFC "es un problema emergente", ya que "el sistema sanitario cada vez soporta una mayor presión de unos pacientes a los que no se da una solución correcta".
A este respecto, el doctor Rivera explicó, en declaraciones a Europa Press Televisión, que "si la solución no existe, nos tendremos que conformar con lo que hay, pero si existe una solución parcial, es lógico y justo que se les dé".
El SFC es una enfermedad que afecta, en España, a una horquilla de entre 200.000 y 700.000 pacientes y está en continuo crecimiento. Aunque existe desde hace décadas, es poco conocida como consecuencia de la dificultad de su diagnóstico, ya que, a menudo, puede confundirse con el agotamiento físico. En la opinión del doctor Rivera, "es frecuente que haya facultativos que no hacen el diagnóstico de la enfermedad, muchas veces por una falta de conocimiento de la misma".
La mejor definición es la que aporta Javier Rivera: "El SFC es, fundamentalmente, una enfermedad cuya principal manifestación es la fatiga crónica, o sea, un cansancio desproporcionado a la actividad o al trabajo que realiza el paciente".
"Las causas no se conocen", afirmó el reumatólogo, "es uno de los problemas que tenemos. Si conociéramos las causas, quizá podríamos tratarlas mejor. Se están investigando en estos momentos y hay varias teorías, pero no tenemos todavía definido el problema".
En cuanto a la sintomatología, "lo normal es que sea de una forma crónica, mantenida, es decir, el paciente siempre se encuentra mal", advirtió Rivera, "pero también es verdad que hay pacientes que refieren episodios de agudización y, en determinados momentos del día, de repente es un cansancio intenso".
Los pacientes se quejan, muchas veces, de trastornos de la memoria, que les llevan a olvidar las cosas o a retenerlas con dificultad. Asimismo, experimentan, en ocasiones, dolores en articulaciones, músculos y, sobre todo, sufren transtornos en el sueño. Así, aunque duerman una gran cantidad de horas, según el doctor, "es un sueño que no es reparador, es decir, que no hace descansar al paciente".
SIN TRATAMIENTO CURATIVO
Todavía hoy, no existe un tratamiento curativo, pero hay tratamientos que mejoran la calidad de vida del paciente. Además, Rivera cree que "con fármacos no vamos a solucionar el problema" y, aunque es posible "mejorar el sueño, la ansiedad y parte de los dolores, no vamos a curar el síndrome".
En opinión de este facultativo, existen "tratamientos no farmacológicos", entre los que destaca "el ejercicio". "Aunque parece un sinsentido, funciona y el paciente, con ejercicio físico, mejora su calidad de vida y sus condiciones", advirtió.
"Es una enfermedad crónica que no tiene una solución definitiva, pero estamos convencidos de que tiene soluciones parciales, con las que no nos queda más remedio que convivir porque no tienen solución", reconoció Rivera. Sin embargo, esto "no quiere decir que sea irrecuperable. Hay muchos enfermos que viven con su enfermedad y saben que su enfermedad les limita la vida en determinados aspectos, pero son capaces de enfrentarse con ella".
Lo fundamental para él es "conseguir que no se sientan unos inválidos porque no lo son, sino simplemente que aprendan a convivir con su enfermedad y a que intenten que las limitaciones sean las menores posibles para que la calidad de vida sea la mejor posible".
"SOY UNA PERSONA DEPENDIENTE"
Rafael Segrelles tiene 32 años, estudió empresariales y trabajaba en Londres cuando en el verano de 2001 empezó a sentirse muy fatigado. Al principio, y como la mayoría de las personas que padecen esta enfermedad, pensó que se trataba de un exceso de trabajo. Con el paso del tiempo y al ver que su estado físico no mejoraba, los médicos le diagnosticaron "una fatiga postvírica", es decir Síndrome de Fatiga Crónica.
"Yo ahora soy una persona dependiente. Antes vivía con mi pareja y ahora hemos tenido que dejar de vivir juntos. Es complicado vivir con una persona que tiene unas limitaciones y que no puede hacer cosas. Eso es lo que más me ha afectado", comentó Rafael, quien reconoce que, debido a esta extraña enfermedad, ha tenido que aceptar "un grado muy alto de frustración".
"Para mí es una incertidumbre no saber qué es lo que voy a poder hacer y para las personas que tienes a tu alrededor es muy desconcertante porque no saben si pueden contar contigo para algo porque tampoco tú lo sabes. Nunca sabes lo que puedes hacer", afirmó. Es por ello, que una psicóloga ayuda a Rafael a aceptar sus limitaciones y a planificar sus actividades cotidianas.
Pese a todo lo que ha cambiado su vida, el joven aseguró sentirse afortunado de poder contar con "el apoyo de su familia y de sus compañeros de trabajo", ya que, según aseguró, esta enfermedad genera muchos problemas a las personas que la padecen porque no saben lo que les está pasando y muchas veces el entorno piensa que se trata simplemente de un "agotamiento pasajero".