Uzbekistán.- Al menos 12 muertos en una revuelta encabezada por un grupo islámico en el este de Uzbekistán
El Gobierno envía tropas y soldados para reprimir a los sublevados que asaltaron una cárcel y dejaron en libertad a miles de presos
PRAGA/ANDIJAN (UZBEKISTAN), 13 (EP/AP)
La ciudad uzbeca de Andijan, en el este del país, vivió hoy una revuelta encabezada por un grupo islamista y que se saldó con al menos 12 muertos, según fuentes oficiales, aunque los sublevados elevan la cifra a más de 50 víctimas. La revuelta terminó con el desalojo forzoso de los rebeldes del edificio gubernamental local que habían tomado los rebeldes.
Durante los enfrentamientos de la mañana murieron nueve manifestantes y, aunque las autoridades aseguraron que la situación estaba más calmada y que había comenzado un proceso negociador, pero las manifestaciones continuaron y por la tarde el Ejército uzbeco abrió fuego contra los manifestantes matando a al menos tres de ellos, según informaron testigos presenciales.
Horas después, las tropas gubernamentales asaltaron el edificio donde se habían concentrado los sublevados, llevando con ellos a varios rehenes. "Unidades militares lanzaron un asalto y atacaron tanto a las personas armadas como a las desarmadas. Dispararon contra mujeres y niños que fueron usados como escudos humanos por los sublevados", dijo un testigo por teléfono a la agencia Interfax.
"Como resultado, varios rehenes, entre los que estaban los jefes de varias agencias regionales como la Fiscalía, la Inspección Fiscal y el Servicio de Seguridad Nacional, murieron", añadió. El asalto sucedió a toda una jornada de disturbios en la que los manifestantes tomaron la sede del Gobierno en la ciudad, quemaron coches, un cine y un teatro.
La crisis obligó a desplazarse al primer ministro, Islam Karimov, pero al final de la jornada éste regresó a Tashkent. Según la agencia rusa Itar-Tass columnas de tropas y vehículos blindados fueron enviados a Andijan desde dos localidades vecinas.
El levantamiento comenzó de madrugada. Según Radio Free Europe, un grupo armado atacó una comisaría de Policía y unos barracones militares justo después de la madrugada. Los asaltantes se hicieron con armamento y liberaron a los reclusos de una prisión de alta seguridad.
Diversas fuentes cifran los presos liberados entre 1.000 y 4.000, y entre ellos hay desde criminales comunes hasta presos políticos y sospechosos de militancia islámica. Los sublevados pretendían la liberación de 23 empresarios acusados de ser extremistas islámicos, pertenecientes a la organización Akramiya, y cuyo caso ha movilizado excepcionalmente a la opinión pública de un país mayoritariamente musulmán de 26 millones de habitantes.
GRUPO AKRAMIYA
Entre los reclusos estaba su fundador, Akram Yuldoshev, que fundó el grupo a partir de una escisión de la formación islámica Hizb ut-Tahrir. Ambas organizaciones están prohibidas en el país. La primera tiene como objetivo declarado usar medios no violentos para establecer un Estado islámico en toda la región, mientras que Akramiya es partidaria de obtener el poder en el ámbito local en lugar de buscar un orden islámico global.
No obstante, hay quien cree que Akramiya no tiene actividad mientras su fundador está en la cárcel, incluso quien afirma que no existe. El presidente del a Sociedad de Derechos Humanos del país, Talib Yoqubov, citado por Radio Free Europe, considera que es un invento de las autoridades uzbecas para combatir a la disidencia.
Un líder de los amotinados, Kabuljon Parpiyev, aseguró a Associated Press que al menos 50 personas perdieron la vida hoy. Dos de los muertos serían niños, según Sharif Shakirov, hermano de uno de los 23 presos islámicos liberados por los amotinados de la cárcel municipal.
Después de asaltar la cárcel, los sublevados tomaron el edificio del Gobierno local, con varios rehenes. A mediodía, Gobierno y rebeldes anunciaron negociaciones, pero no llegaron a buen puerto. "Las guerrillas, escondiéndose detrás de mujeres, niños y rehenes capturados, no quieren llegar a un acuerdo para resolver el conflicto", dijo en un comunicado la oficina del primer ministro.
Sin embargo, el líder de la revuelta, Kabuljon Parpiyev, dijo haber hablado de negociaciones por la mañana con el ministro de Interior, Zakir Almatov, pero que después éste se negó a negociar. "Dijo 'no nos importa si mueren 200, 300 o 400 personas, tenemos fuerza y os sacaremos de ahí de cualquier manera", fueron sus palabras, según Parpiyev.
Otro de los sublevados, Abduvosid Egomov, aseguró a AP que su revuelta no pretende "derrocar al Gobierno". "Queremos libertad económica", dijo.
REVUELTA EN KIRGUISTAN
En todo caso, tras la reciente revuelta popular que derrocó a Askar Akayev en Kirguistán, y los cambios de régimen logrados por manifestaciones populares en Ucrania (2004) y Georgia (2003), los acontecimientos de Uzbekistán se han visto con recelo en Rusia.
Para el presidente del Parlamento, Boris Gryzlov, la crisis debería afrontarse "según el Código Penal", tachando así veladamente de criminales a los manifestantes. Sin embargo, el presidente de la Comisión de Exteriores de la Duma (Cámara Baja), Konstantin Kosachev, calificó los acontecimientos de "trágicos".
"Una versión es que hay un conflicto entre las autoridades y la población local del pueblo de Andijan, y la segunda es que esto es sólo el principio, una parte pequeña de una cadena que continuará", apuntó.
Para el partido liberal ruso Yabloko, los disturbios son la "señal de alarma" para el autoritario presidente ruso Islam Karimov y para el ruso Vladimir Putin. "Habiendo reprimido totalmente a la oposición democrática, el régimen de Karimov no ha dejado al pueblo uzbeco ningún camino más que el del islamismo radical", dijo.
El jefe del comité para la Seguridad de la Duma, Vladimir Vassiliev, calificó los acontecimientos de "acción preparada con antelación", sin excluir de todas formas que sus autores se hayan infiltrado desde Afganistán. "El territorio afgano está controlado con tanta eficacia como el territorio iraquí. Algunos procesos son controlados, otros no", estimó Vassiliev.
Rusia continuará siguiendo los acontecimientos y actuará "a nivel de los servicios secretos", siempre basándose en el Derecho Internacional, aseguró el diputado. Mientras, el vicepresidente de la Duma, Vladimir Jirinovski, anotó que los problemas en Uzbekistán eran obra de fundamentalistas islámicos.
REACCION DE EEUU
Finalmente, el Departamento de Estado norteamericano expresó su preocupación por el hecho de que miembros del Movimiento Islámico de Uzbekistán (MIU) fueran liberados durante el asalto de una prisión en Aldijan.
El portavoz del Departamento, Richard Boucher, advirtió de que el IMU es conocido oficialmente como una organización terrorista extranjera. Agregó que Washington insta a todas las partes implicadas en los enfrentamientos a que ejerzan la moderación. Estados Unidos rechaza la violencia, subrayó Boucher, y recordó que su Gobierno ha criticado con "consistencia" la situación de Derechos Humanos en Uzbekistán.