Uzbekistán.- Oposición y grupos de DDHH denuncian la muerte de cientos de civiles a manos del Ejército
El fiscal general asegura que no hubo más de 169 fallecidos, entre policías y "terroristas", y AI exige una investigación "inmediata"
TASHKENT/LONDRES, 17 (EP/AP)
El número de víctimas en los incidentes que estallaron el pasado viernes en el este de Uzbekistán ha creado un nuevo frente de batalla entre las partes implicadas. Mientras el partido de oposición Campesinos Libres aseguró hoy que ha constatado al menos 745 muertos, en su mayoría "civiles inocentes", el fiscal general, Rashid Kadyrov, afirmó que el número de fallecidos es de 169. Amnistía Internacional (AI) condenó hoy el "uso excesivo de la fuerza" por parte de las fuerzas de seguridad y pidió "una investigación inmediata e independiente" de los hechos.
Según la principal dirigente de Campesinos Libres, Nigara Jidoyatova, los soldados del Ejército mataron a 542 personas en Andijan y a otras 203 en Pakhtabad, otra ciudad del valle de Fergana. "Los soldados recorrieron las calles y dispararon contra civiles inocentes", declaró Jidoyatova a The Associated Press.
"Numerosas víctimas recibieron disparos en la espalda y en la cabeza", precisó la dirigente, cuyo partido, añadió, ha recogido testimonios de familiares de las víctimas y ha asistido a los funerales por los muertos. "El recuento aún no ha terminado, el número de muertos aumentará", aseguró.
Para poner un ejemplo, Jidoyatova citó el caso de Sardor Jasanov, de 18 años y residente en Andijan y a cuyo funeral asistieron los miembros de su partido. El joven había salido de su casa para comprar pan y murió de un disparo en la nuca. En Pakhtabad, todas las víctimas eran mujeres y niños que aparentemente intentaban huir a la vecina Kirguistán para escapar de la violencia, según Jidoyatova. "Eran refugiados que intentaban escapar", aseguró.
Por su parte, un activista de la organización de Derechos Humanos Ezgulik (Bondad), Abdulgapur Dadaboyev, indicó hoy en una entrevista telefónica que un trabajador de su grupo había visto ayer al menos 200 cuerpos, a la espera de ser enterrados, en la morgue de Andijan y que había más muertos en una clínica local y en un hospital. La mayoría de las víctimas mostraban disparos por la espalda, aseguró.
Por su parte, un respetado médico local en Andijan había señalado previamente a Associated Press que unas 500 cuerpos estuvieron expuestos durante el pasado fin de semana en un colegio para que sus familiares los identificaran. Ninguna de estas informaciones ha sido confirmada por fuentes oficiales, ya que las autoridades no han emitido un balance de los incidentes del viernes.
En un sentido muy diferente, y como era de esperar, el fiscal general, Rashid Kadyrov, ha dado unas cifras muy inferiores a las de la oposición y afirmó hoy que el número de muertos no pasa de 169. Un 32 por ciento de los muertos corresponden a efectivos de las fuerzas de seguridad. En cuanto al resto, "las fuerzas gubernamentales sólo liquidaron a terroristas", aseguró en una rueda de prensa junto al presidente, Islam Karimov.
En todo caso, el jefe de la Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Tashkent, Rolin Wavre, expresó hoy su preocupación por "las noticias acerca de víctimas civiles en Andijan", y reconoció en un comunicado que "en las actuales circunstancias es extremadamente difícil hacerse una idea clara de cuántas personas fueron muertas o heridas, o saber cabalmente lo que pasó".
ENTIERRO DE LAS VICTIMAS
Entretanto, los familiares han empezado a enterrar a sus muertos, con la consiguiente carga emocional. "Los familiares de las víctimas están conmocionados, y no pueden entender por qué murieron sus seres queridos", declaró Nigara Jidoyatova. "Una vez hayan pasado los funerales, no dejarán que esto quede sin castigo y se vengarán", advirtió. Por ello, Jidoyatova cree que la indignación causada por estas masacres se extenderá a otras ciudades del valle de Fergana y podría provocar el derrocamiento del Gobierno. "Es el principio del fin del régimen de Karimov", aseveró.
El propio CICR señaló hoy que el pasado domingo "la situación en Andijan era aún bastante tensa" y que "los deudos de los muertos a raíz de la violencia hacían preparativos para enterrarlos". Un total de 37 cuerpos de presuntas víctimas de las fuerzas de seguridad fueron enterrados hoy en una fosa común en un cementerio del sur de Andijan. Los empleados del cementerio no quisieron identificar los cuerpos y la tumba sólo fue marcada con una pequeña señal.
Mientras tanto, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) urgió hoy a los Gobiernos de Uzbekistán y Kirguistán a mantener abierta la frontera para todos los civiles uzbecos que huyan de la violencia, según declaró la portavoz de la agencia, Jennifer Pagonis, durante una rueda de prensa en el Palacio de Naciones Unidas en Ginebra.
Según ACNUR, en la ciudad fronteriza kirguís de Jalal-Abad, a unos 50 kilómetros al norte de Andijan, se refugia desde el sábado un grupo de 550 uzbecos, en su mayoría hombres, aparte de 84 mujeres y 12 niños. Los refugiados explicaron a ACNUR que huyeron de Andijan el mismo viernes, después de que el Ejército abriera fuego contra los manifestantes.
DENUNCIAS DE AMNISTIA
En estas circunstancias, Amnistía Internacional exigió hoy a las autoridades uzbecas que autoricen "una investigación inmediata e independiente" de los hechos, que se den a conocer sus conclusiones y que se procese a los responsables.
Según la organización, "la inmensa mayoría de los varios miles de manifestantes reunidos en la plaza principal de la localidad para pedir justicia y el fin de la pobreza no llevaban armas y protestaban pacíficamente". "A pesar de ello, parece ser que los soldados abrieron fuego contra la multitud desde vehículos blindados de transporte de personal sin previo aviso, disparando indiscriminadamente contra hombres, mujeres y niños mientras huían aterrorizados de la plaza", añadió.
Amnistía expresó también su preocupación por la posibilidad de que las autoridades uzbecas aprovechen estos hechos "para justificar una nueva campaña de medidas represivas contra la disidencia y la libertad de expresión en Uzbekistán", lo cual, a juicio de la organización, daría paso a sucesivas oleadas de detenciones arbitrarias en todo el país en nombre de la "seguridad nacional" y la "guerra contra el terror".
"Los defensores de los Derechos Humanos en Uzbekistán han avisado de que los agentes encargados de hacer cumplir la ley están actuando en todo Andijan en busca de los presuntos organizadores de las manifestaciones, practicando registros domiciliarios y deteniendo arbitrariamente a todo sospechoso de participar en los actos de protesta", advirtió Amnistía Internacional.
Amnistía Internacional viene denunciando graves violaciones de Derechos Humanos en la República de Uzbekistán desde hace varios años. En 2004 se sucedieron numerosas detenciones arbitrarias de musulmanes como consecuencia de ataques perpetrados contra la Policía en marzo y abril, así como por atentados suicidas con bomba ocurridos en julio contra las Embajadas de Israel y Estados Unidos. Estas personas detenidas fueron acusadas de "terrorismo" y "extremismo religioso" y condenadas posteriormente a largas penas de cárcel en juicios extremadamente injustos, según la organización.
Amnistía ha recibido reiteradamente informes en los que se denuncia que la Policía ha torturado a muchas de las personas detenidas para obtener "confesiones". También se ha detectado hostigamiento por parte de las autoridades del país a activistas y defensores de Derechos Humanos y a sus familiares.
Además, en Uzbekistán siguen dictándose penas de muerte y realizándose ejecuciones. El presidente Karimov declaró en una conferencia de prensa el pasado mes de diciembre que en 2004 habían sido condenadas a muerte entre 50 y 60 personas. Según Amnistía Internacional, el año pasado se produjeron cuatro ejecuciones.