UE.- La crisis abre profundas divergencias entre los partidos políticos sobre las próximas ampliaciones
PPE llama a analizar a fondo la entrada de Rumanía y Bulgaria, dar "asociación privilegiada" a Turquía y no abrir la UE a los Balcanes
ESTRASBURGO (FRANCIA), 7 (EUROPA PRESS)
La crisis de ratificación de la Constitución europea, tras el 'no' de Francia y Países Bajos es interpretada de manera divergente entre los partidos políticos del Parlamento Europeo, de modo que para el Partido Popular Europeo el pronunciamiento de los ciudadanos muestra la necesidad de revisar las condiciones de adhesión de Rumanía y Bulgaria, limitar la de Turquía y eludir posibles nuevas ampliaciones hacia los Balcanes occidentales.
Los principales líderes de los grupos políticos de la Eurocámara mostraron hoy una panoplia de soluciones para salir del impass en el que se encuentra el proyecto europeo, aunque en su mayoría celebraron la decisión calificada de "prudente"-- del primer ministro británico, Tony Blair, de "aplazar" y no "anular" la ratificación de la Constitución europea. Asimismo, del discurso de todos ellos subyace la paradoja de que las respuestas a las cuestiones planteadas por los electores que han votado por el 'no' están, precisamente, dentro de la Carta Magna que han rechazado.
El presidente del PPE, Hans-Gert Poettering, subrayó la necesidad de "resistir el peligro de la pérdida de orientación". "Debemos reflexionar y actuar de manera ponderada, reflexionando sobre el buen camino". En su opinión, el Consejo Europeo debe marcar la senda porque "no podemos seguir como hasta ahora. La UE ya no es como era antes del 29 de mayo".
A juicio del líder conservador, la reacción de los electores ha mostrado "un malestar general respecto a la ampliación, y especialmente, frente a la de Turquía". "La discusión sobre Turquía ha contribuido al 'no'", aseveró. "La gente se siente insegura y tenemos que tener en cuenta ese malestar de los ciudadanos. La UE tiene que concentrarse en lo esencial, en las cuestiones fundamentales, respetar la subsidariedad de los Estados e incrementar el parlamentarismo", explicó.
Poettering añadió que no hay necesidad de extender la Unión geográfica o políticamente, por lo que abogó por dar a Turquía solamente una "asociación privilegiada" y esperar una descripción "sincera y honesta de la Comisión" del cumplimiento de las condiciones en Bulgaria y Rumanía previsto para octubre, antes de su adhesión definitiva en enero de 2007.
Respecto a los Balcanes y otros potenciales candidatos, consideró que los países como Ucrania "deben tener una perspectiva europea, pero eso no significa la adhesión automática a la UE". Así, se mostró reacio a "empujar la ampliación como se ha hecho hasta ahora", añadió.
Desde un punto de vista totalmente contrario, el responsable socialista, Martin Schulz, declaró que los Tratados de adhesión de Bulgaria y Rumanía, que sumarán los socios 26 y 27, ya están firmados y por tanto los gobiernos deben mantener sus compromisos. Del mismo modo, expresó que "hay que dejar abierta la puerta a otras ampliaciones, porque cometeremos un grave error si no les damos a los Balcanes occidentales la oportunidad". "Hay que mantener la política internacional y hay que ser fiable respecto a nuestra mensaje para la ampliación", remarcó.
El presidente del Grupo de los Verdes, Daniel Cohn-Bendit, alertó también de las consecuencias "muy, muy graves para los Balcanes" de lo que está ocurriendo. "Si nos encontramos con una guerra será mucho más caro que la ampliación, hay que recordar que los Balcanes están ahí mismo, a una hora de vuelo de París, Bruselas o Frankfurt", remarcó.
Por otra parte, Schulz consideró que el aplazamiento anunciado por Blair del referéndum es "un apoyo del Gobierno británico a la Constitución", por lo que abogó por que sean los gobiernos quienes den soluciones el próximo 16 y 17 de junio. "Estoy convencido de que Europa llegará a adoptar esta Constitución, aunque el calendario haya cambiado. Nos encontramos ante la paradoja de que el mensaje de los electores podría haberse aplicado gracias a la Constitución, pero el pueblo no nos ha dado ese instrumento, así que queda aplazado", consideró.
En cuanto al análisis de los resultados en Francia y Países Bajos, el líder del Partido Socialista Europeo juzgó que "el 'no' no era contra Europa", pero lo cierto es que en los años 50 y 60 Europa era una promesa de paz y democracia, y había confianza entre la población porque era una promesa que se respetó. Ahora, en cambio, Europa es una promesa de más empleo, mejor economía y más seguridad social, pero en muchos países esas promesas no se cumplen o no se ven efectos concretos, lo que abre una fosa entre los ciudadanos y la UE.
A juzgar por el responsable socialista, los electores quieren más transparencia y más eficacia, por lo que el debe reforzarse la implicación de los parlamentos nacionales y la Eurocámara en los procesos de decisiones. Asimismo, abogó por mantener la Agenda de Lisboa para crear más empleo y crecimiento, así como hacer más transparente la burocracia comunitaria.
Por su parte, en nombre del tercer grupo de la Eurocámara, los liberales, Graham Watson, concentró su intervención en la necesidad de "democratizar la UE sin tocar el Tratado". En este sentido, también subrayó que "la ampliación no ha sido discutida nunca", por lo que el varapalo francoholandés debe actuar "de despertador".
"Para mí, el 'no' no es un desastre ni el fin del mundo. Hay que escuchar las voces y no hacer como si no pasa nada, Chirac y Balkenende nos tienen que decir cómo seguir adelante por que la Constitución no instituye ni el modelo social ni el modelo conservador", manifestó. "Hay que saber si Chirac y Balkenende piensan que éste es un Tratado ratificable en cierto plazo o no", opinó, a la vez que argumentó que ambos políticos deben reconocer que "son hombres del pasado".
A su juicio, uno de los efectos del 'no' son precisamente una "Europa más liberal, en la que se han debilitado los argumentos de los que quieren una Europa más social", por lo que alertó sobre las tentaciones que puede tener el primer ministro británico para "aprovecharse de la crisis para defender sus argumentos".
Según el líder de los Verdes, lo ocurrido hasta ahora "no entierra la Constitución", si no que, "de facto, amplía el plazo para la ratificación". "En el intervalo no sólo debemos hablar de la Constitución y de dónde está si en el frigorífico o no-- si no también de la política europea, para tocar el corazón y la razón de los ciudadanos europeos", apostilló.