Sáhara.- España constata que el próximo enviado especial tiene que ser norteamericano y de la talla política de Baker
Zapatero abordará por primera vez los últimos incidentes en El Aaiún en su entrevista con Jettu del próximo 30 de junio
MADRID, 14 (EUROPA PRESS)
El Gobierno español ha constatado en las últimas semanas que las partes implicadas en el contencioso del Sáhara quieren que el secretario general de la ONU, Kofi Annan, nombre a un enviado especial que sea norteamericano y de la talla política del ex secretario de Estado James Baker, según informaron fuentes gubernamentales a Europa Press.
"Tras Baker y (Álvaro) De Soto, todo el mundo coincide en que tiene que ser un enviado especial de Estados Unidos", único país junto a España --en opinión de las fuentes--, que tiene capacidad para impulsar el diálogo entre las partes y cuyo papel es indispensable para que el Consejo de Seguridad de la ONU afronte la resolución del conflicto en el futuro.
Washington aprovisiona militarmente tanto a Marruecos como a Argelia y considera a ambos países como aliados y socios en la región magrebí. El último enviado especial de Annan, el peruano Álvaro de Soto, fue relevado a finales de 2004 de su cargo ante las suspicacias manifestadas por el Frente Polisario y Argel.
Estos últimos objetaron que este diplomático hubiese trabajado en el equipo del ex secretario general de la ONU Javier Pérez de Cuellar --también de nacionalidad peruana-- en el momento en el que se firmó el alto el fuego de 1991 entre marroquíes y saharauis.
El Gobierno ha urgido a Annan desde el inicio de la denominada 'Intifada saharaui' para que designe a un nuevo enviado especial para el Sáhara. Desde entonces, han surgido varios nombres para este puesto como el ex embajador estadounidense ante la ONU con Bill Clinton, Richard Hoolbroke, y en menor medida los ex secretarios de Estados Madeleine Albright y Colin Powell.
Sin embargo, la Administración Bush y el propio secretario general de la ONU se muestran reticentes a dar el paso del nombramiento y exigen primero que las partes implicadas en el Sáhara muestren su disposición al diálogo y a aceptar una solución definitiva al caso de la ex colonia española.
Tras siete años de intermediación de Baker y de esfuerzos por parte de Annan en Nueva York, el Frente Polisario rechazó la primera versión del Plan Baker en 2002 y luego fue Marruecos a comienzos de 2003 el que vetó la segunda redacción del acuerdo. "Los americanos e, incluso Annan, no quieren un nuevo enviado especial si no ven posibilidades de resultados", insistieron las citadas fuentes.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no ha tomado ninguna iniciativa estas últimas semana en relación con el Sáhara y ha dejado al Ministerio de Asuntos Exteriores que tuviese el seguimiento de los últimos incidentes en ciudades saharauis y de la negativa marroquí para que delegaciones de políticos, ONG's y periodistas españoles entrasen en la capital administrativa del Sáhara.
Por ello, abordará por primera vez estos hechos con el primer ministro marroquí, Driss Jettu, el próximo 30 de junio en el Palacio de la Moncloa, con motivo de la visita de este último para preparar la Reunión de Alto Nivel hispano-marroquí (RAN) del 29 de septiembre.