Asia.- La UE y la ONU harán mañana balance de la ayuda destinada a los países del tsunami
BRUSELAS, 23 (EUROPA PRESS)
La Unión Europea (UE) y Naciones Unidas (ONU) se reunirán mañana en el castillo de Senningen de Luxemburgo para evaluar los esfuerzos realizados hasta el momento de manera conjunta para hacer frente al gran reto humanitario que supuso afrontar las consecuencias del tsunami que asoló el sureste asiático el 26 diciembre de 2004.
Cuando se cumplen seis meses del desastre, las cuestiones principales que se pondrán sobre la mesa serán la importancia de la transparencia y la responsabilidad, además de estudiar futuras acciones y ver cuáles son las lecciones aprendidas tras la catástrofe.
En el encuentro participarán el comisario europeo de Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Louis Michel; el ministro de Cooperación al Desarrollo y Acción humanitaria de Luxemburgo, Juan-Louis Schiltz; el jefe de la oficina de coordinación de los asuntos humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), Jan Egeland; y representantes de los Estados miembros. La Oficina Europea de Ayuda Humanitaria (ECHO, en inglés) se comprometió a desembolsar 103 millones a los afectados por el maremoto.
Según los datos aportados por la Comisión, en Indonesia se financió un amplio abanico de proyectos como la instauración de un sistema de detección de enfermedades a través de la Organización Mundial de la Salud, el acceso de 90.000 personas a la medicina primaria y la ayuda psicosocial; se crearon 20 centros para censar niños que se quedaron solos tras la tragedia, seguir su rastro y reunirlos con sus familias y se distribuyó comida a 150.000 personas, que tuvieron de nuevo acceso a agua potable y a instalaciones sanitarias salubres.
En Sri Lanka, mientras, los fondos de la UE permitieron alimentar a 748.000 personas y se aportó dinero en metálico a cambio de horas de trabajo dedicadas a la reparación de las infraestructuras básicas; más de 200.000 desplazados dispusieron de alojamientos temporales, comida, agua potable, objetos domésticos e instalaciones sanitarias básicas; 14.000 familias pudieron retomar su medio de vida y volver a la pesca y la agricultura; 10.000 personas tuvieron garantizado un mejor acceso a los servicios sanitarios; 40.000 afectados recibieron apoyo psicológico, y 6.000 rehabilitación psicoterapéutica.
En la India, 39.000 familias de pescadores recibieron ayuda -pequeñas embarcaciones y artes de pesca- para reiniciar sus actividades. Los fondos de la Comisión también fueron utilizados es este país para dar apoyo psicológico, acceso a agua potable, suministro de herramientas y materiales de construcción para reconstruir las casas y apoyo a las mujeres que trabajaban en ámbitos que dependían del sector pesquero.
Por otro lado, en las Maldivas, la ayuda permitió instalar tanques de agua en los centros escolares que sufrieron daños; reparar las pequeñas canalizaciones de los alcantarillados; volver a poner en marcha las cámaras frigoríficas y los congeladores en los hospitales dañados; ayudar a las familias desplazadas a reconstruir sus viviendas y a reanudar su actividad en los ámbitos de la pesca y la agricultura. Asimismo, en Tailandia otros proyectos más modestos permitieron ayudar a 2.000 pescadores que sufrieron el maremoto.
Aparte de las ayudas directas a los países afectados, la Comisión Europea aportó fondos a Naciones Unidas para crear mecanismos que permitan prevenir catástrofes, medir, evaluar y reforzar los sistemas de alerta y sistemas de preparación frente a las catástrofes en el sur y sureste de Asia.