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Noticias de sociedad - Cuestiones sociales |
Trabajo responde a la jueza decana de Barcelona que es 'muy grave' pedir a las maltratadas que no colapsen los juzgados
MADRID, 8 (EUROPA PRESS)
La secretaria general de Políticas de Igualdad, Soledad Murillo, advirtió hoy a la jueza decana de Barcelona, María Sanahuja, que "resulta muy grave pedir a las mujeres que sufren maltrato que no colapsen los juzgados y opten por el perdón para reducir el volumen de trabajo de los operadores jurídicos".
Soledad Murillo respondió así a esta jueza, que la semana pasada volvió a advertir del riesgo de denuncias falsas por malos tratos, en el marco de unas jornadas celebradas en Madrid sobre la tutela compartida de menores en procesos de divorcio y separación.
La responsable de Igualdad puntualiza que todos los poderes públicos deben actuar "con la debida diligencia" en materia de violencia de género. "Por ello, si existen indicios de denuncias falsas "es obligación de quien lo detecta presentar datos sobre los cuales actuar, de lo contrario estaríamos en el terreno de una mera opinión personal no contrastada", puntualiza.
En este sentido, hace referencia a datos del Consejo General del Poder Judicial según los cuales en el segundo trimestre de 2004 se solicitaron 9.689 órdenes de protección, de las cuales se rechazaron el 20 por ciento. "Es decir, existen mecanismos de cautela sobre esta materia", añade.
Murillo indica a la jueza decana que "precisamente es el silencio de las mujeres lo que aumenta su riesgo ya que, del total de muertes producidas en el 2003, sólo en el 15 por ciento de los casos se denunció al agresor".
LESIONAR DERECHOS POR SENTIMIENTOS
Por otra parte, considera que el Código Penal, lejos de invadir relaciones personales, asegura que no se lesionen derechos fundamentales "en nombre de los sentimientos". "Asegura que no se comentan actos que, antes de la Ley Orgánica contra la Violencia de Género, eran simples faltas y ahora son delito por la gravedad que comportan, como son las amenazas y las coacciones", insiste.
Murillo entiende que en otros tipos de violencia (como todos los relativos a la propiedad privada), "no se apela a la educación y a las buenas costumbres, sino que se actúa con la debida diligencia". "En la protección de las mujeres no se debe caer en ejemplos triviales como el mando de la televisión, ni apelar a la cortesía como solución a un conflicto que, en demasiadas ocasiones, ha costado vidas humanas", concluye.
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