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Noticias de sociedad - Cuestiones sociales |
Inmigración.- Colas de más de 600 personas en una de las oficinas de la Seguridad Social de Madrid
MADRID, 7 (EUROPA PRESS)
Más de 600 inmigrantes hacían cola esta mañana a las puertas de la oficina de la Seguridad Social de Avenida del Mediterráneo, en el distrito de Retiro, para presentar sus solicitudes de regularización en el último día del plazo fijado por el Gobierno, muchos de los cuales habían pasado la noche en la calle para asegurarse poder ser atendidos.
Éste era el caso de un joven paraguayo, Erly, que trabaja desde hace meses en una carnicería, y cuyo empleador había acudido esta mañana para acompañarle en la entrega de la solicitud. En el tiempo que lleva en España, éste no era su primer trabajo, ya que había pasado por la construcción, la jardinería y la hostelería.
Erly aseguró a Europa Press que su trabajo actual le gusta mucho porque es "muy cómodo", y afirmó sentirse satisfecho de poder legalizar su empleo para "pagar impuestos y tener derecho a las prestaciones sociales". El propietario de la empresa cárnica que le emplea afirmó que, desde que se puso en marcha el proceso, fue partidario de regularizar a Erly, puesto que "es un buen chaval y trabaja bien".
Otra de las personas que habían pasado la noche ante las puertas de la oficina y que acababa de entregar su solicitud era una mujer ecuatoriana que llevaba cinco años en España trabajando como empleada de hogar. En su caso, ninguna de las tres familias de las casas en las que trabaja actualmente por horas había querido acompañarla, por lo que entregaba los papeles con la intención de hacerse autónoma como empleada de hogar discontinua.
Entre los que todavía tendrían que esperar algunas horas más se encontraban dos hombres rumanos que trabajan en el sector de la construcción, uno de los que más inmigrantes concentra. Llevaban todos los papeles, salvo uno al que el pasaporte le había caducado y temía que el resguardo de la solicitud del nuevo no fuese suficiente.
Una compatriota suya, una joven que había pasado algunas vacaciones en España y que ahora había venido "para quedarme", venía acompañada de su padre y su empleador para regularizarse como empleada de hogar tras llevar diez meses trabajando. "Encontré el trabajo porque mi empleador era amigo de mi padre, y estoy muy contenta porque me llevo muy bien con la familia y con los niños", dijo.
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