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Noticias de sociedad - Sucesos |
Condenan a un año y nueve meses de prisión a la farmacéutica de la Real Farmacia por malversación de fondos
La suma total defraudada superaba los 23 millones de pesetas (150.936 euros)
MADRID, 17 (EUROPA PRESS)
La Sección Decimoquinta de la Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a Encarnación G.M., farmacéutica de la Real Farmacia desde 1982, a un año y nueve meses de prisión por un delito continuado de malversación de fondos públicos.
Asimismo, Encarnación será inhabilitada para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena; tendrá que pagar durante tres meses una multa de seis euros diarios, con una responsabilidad personal subsidiaria de un día de privación de libertad por cada dos cuotas impagadas; y será suspendida del cargo público de funcionaria del Patrimonio Nacional por un tiempo de nueve meses.
Los hechos por los que se condena a Encarnación G.M., de 47 años, ocurrieron entre octubre de 1999 y el mismo mes del año 2000, cuando la acusada y otras personas, cuya identidad no ha podido determinarse, se apoderaron con ánimo de lucro y de forma periódica de una cantidad importante de dinero en metálico procedente de la recaudación diaria de las ventas de la Real Farmacia, perteneciente al Patrimonio Nacional.
Según indica la sentencia a la que tuvo acceso Europa Press, este dinero era ingresado en la caja de la Farmacia y después era llevado al departamento o servicio de Caja del Patrimonio Nacional. La suma total sustraída superaba los 23 millones de pesetas (150.936 euros), aunque no se ha podido determinar la cuantía concreta de la que se apoderó cada uno.
LA FARMACIA ESTABA EN OBRAS
El documento también recoge las declaraciones de varios testigos que afirmaron que cuando a la acusada se le advertía que no estaba ingresando dinero alguno en Caja durante los Últimos meses, ella no mostraba asombro, echaba la culpa a otras personas y alegaba que no podía hacer las cuentas "porque la Farmacia estaba en obras".
A la luz de estos testimonios, el Jurado determinó que si los ingresos de la Farmacia los controlaba la acusada a través de la custodia y archivo de las cartas de pago, y si ella era también la encargada de dar curso a las facturas de los proveedores para que fueran abonadas por el departamento de Contabilidad, "es claro que tenía necesariamente que conocer la falta de ingresos de la Farmacia en la Caja del Patrimonio y el impago a los proveedores".
Así, la Audiencia determina que puesto que la enjuiciada no denunció a nadie por la falta de dinero en la Caja ni cursó las facturas que le llegaban, "sólo cabe concluir que se quedaba con el dinero de la Farmacia".
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