Published On: Mie, Sep 23rd, 2015

El turismo activo, una opción al alza

El viaje es experiencia.

Cada vez que viajamos acumulamos experiencias y nos relacionamos con ambientes distintos de nuestro entorno habitual. Siempre ha sido así. Entrar en un bazar en un país remoto cuya lengua ignoramos completamente e intentar comprar algo suele ser una experiencia intensa que nos exige utilizar todos nuestros recursos para hacernos con el objeto de nuestro deseo sin que nos timen (en esta situación, los guiris somos nosotros). Recorrer los pasillo del Louvre o del British Museum y comprobar la intensidad del expolio del arte global que estos dos países llevaron a cabo es impresionante.

Motos de nieve

Ahora bien, en las tres últimas décadas cada vez existen ḿas viajeros que van un paso más allá: ya no se conforman con experiencias que hasta ahora no hayan vivido sino que quieren que esas experiencias signifiquen algo para ellos a posteriori e incorporen a sus vidas lo practicado durante sus vacaciones.

En el lado del turismo cultural, por ejemplo y para entendernos, no es lo mismo ir a Granada y seguir al guía en el recorrido Alhambra-Catedral (realmente espectacular, por cierto) que sumarse a una acción  que reproducirá a pintores modernistas en todas las paredes de un barrio en declive mediante grafittis. Viajar hasta esa ciudad, conocer al colectivo que participa, intentar reproducir a Kandinski en un grafitti, convivir con los habitantes del barrio, tratar con los agentes del orden, etc. son experiencias que seguramente harán cambiar de perspectiva a un vendedor de seguros de un pueblo de Cáceres.

En el ocio, empresas como Aventuring.com ofrecen entretenimiento que va más allá de la simple experiencia pasiva y visual. Efectivamente un cumpleaños en el que se contrata a un mago para que nos deleite con sus trucos es muy divertido pero ¿por qué no ser nostros mismos los protagonistas de la diversión? ¿por qué no hacer un equipo con los amigos y reirse mientras se rueda enfundado en un traje hinchable?

En el turismo de aventura, las cifras no dejan de crecer año a año, hasta el punto de que la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas ya elaboran un informe anual sobre su la evolución del sector, el “Global Report on Adventure Tourism” y las cifras a nivel global no dejan de crecer. En cualquier lugar se pueden encontrar opciones para el turismo de aventura; no sólo existen las clásicas del barranquismo y la piragua sino que hay múltiples opciones para ser un sujeto activo de la propia aventura. No se trata de observar los pájaros sino de participar en una campaña de anillado en contacto directo con los animales; ser pasajero en un velero es un placer, pero ser parte de la tripulación es mucho más intenso y se adquieren para toda la vida conocimientos y sensaciones difíciles de olvidar (el compañerismo de un relevo, lo poco que vale nuestra cabeza para la botavara al virar o cuando cambia el viento…).

El viaje, a fin de cuentas, es experiencia.



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