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Published On: Vie, Feb 6th, 2004

Izquierda Unida y las leyes de Murphy

Todavía recuerdo, como si lo estuviera viendo, a Julio Anguita explicando
que si su partido había obtenido tan pocos votos en las elecciones generales
era porque no habían sabido explicar bien su mensaje a los electores y, en
consecuencia, éstos habían votado erróneamente a partidos que no defienden
a la clase obrera, que es la mayoría del electorado.

Han pasado los años y en unas nuevas elecciones generales IU obtuvo unos
resultados aún peores y de nuevo se insistió en que no se había trabajado
bastante para hacer llegar el mensaje a los electores. Vendrán nuevas
elecciones y seguirán perdiendo votos porque no habrán sabido explicar sus
propuestas a los electores.
Y cuando parecía que las cosas no les podían ir peor, llega el asunto de
la Ley de Partidos Políticos e Izquierda Unida, se empeña en demostrar la
certeza del primer corolario de la Ley de Murphy. Como casi todo el mundo
sabe, esta ley de este imaginario personaje, dice que “Si algo puede salir
mal, saldrá mal”. El primer corolario de esta misma Ley dice que “Cuando
todo está mal, todavía puede estar peor”.

La actuación de Izquierda Unida en la tramitación de la Ley de Partidos
Políticos y en su trámite de aplicación a Batasuna, el brazo político de
la organización mafiosoterrorista ETA, no hace más que alejar a esta
coalición de un sólo partido (excepto el PCE, todos los independientes,
partidos y agrupaciones han ido abandonando) del sentimiento general de
desprecio que se percibe entra la población hacia todo lo que el nacionalismo
vasco significa.

La raiz del problema es la atribución de una cierta legitimidad histórica a
los nacionalismos periféricos que, con tácticas copiadas de la dictadura
franquista, han ido imponiendo por la fuerza de los hechos idiomas y
sentimientos nacionales que, en realidad, carecen de base histórica o
sociológica. Izquierda Unida parece estar embobada con esos nacionalismos
y es incapaz de darse cuenta de que el PNV, por ejemplo, no es más que
la cara amable del mismo independentismo que defiende ETA y que ambos, en
pefecta simbiosis, se aprovechan del trabajo que el otro hace en su
correspondiente ámbito.

Ahora, Izquierda Unida se abstiene cuando el Congreso de los Diputados debe
votar si se inician los trámites para ilegalizar a Batasuna, como si no
viesen que Otegui y compañía son sólo los portavoces de la banda
mafiosoterrorista ETA y que ejecutan órdenes de ésta en el ámbito político
igual que otras organizaciones las ejecutan en otros ámbitos (sindicales,
juveniles, etc.). Esto, que a toda la población le parece de una claridad
meridiana, Izquierda Unida no parece entenderlo.
Luego vendrán las elecciones y perderán otro porrón de votos y volverán a
decir aquello de que no han sabido explicar sus propuestas a los electores.
Parece, sin embargo, que sus propuestas chocan con lo que todos los
electores quieren, que es que se ilegalice a Batasuna.
Así les luce el pelo.

Moderador



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