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Published On: Lun, Feb 9th, 2004

El islote de Perejil

El otro día me levanté contento porque aí en las noticias que soldados
españoles habían desalojado a los soldados marroquíes que ocupaban el
islote; islote del que, como casi toda España, no había oído hablar en mi
vida. Por primera vez desde que tengo uso de razón veía que España actuaba
con solvencia y contundencia en la escena internacional usando todos los
medios a su alcance.

El islote.
La verdad es que por las imágenes que se han visto en televisión, el islote
no es más que una piedra estéril cerca de la costa de Marruecos. A lo largo
de la historia ha sido un territorio en disputa por el que se han enfrentado
España, Marruecos, Francia, Inglaterra y los Estados Unidos. Cada uno de
ellos en su momento ha intentado ocuparlo siempre con fines estratégicos y
militares. Debes ser ésta su función porque no se le ve otra utilidad.
El caso es que durante los últimos cuarenta años ha permanecido deshabitado
y sin que ningún país ejerciera actos claros de dominación hasta la ocupación
marroquí de los últimos días. Geográficamente podría pertenecer a Marruecos
pero, al igual que Ceuta, Melilla, las islas Chafarinas, el peñón de Vélez
de la Gomera y la Isla de Alborán, hsitóricamente pertenece a España.

Marruecos.
El papel jugado por Marruecos en esta crisis se puede calificar, sin
paliativos, de chapucero. Teniendo en cuenta que el país vecino es una
monarquía absoluta, cuesta trabajo creer que el monarca alahuita estuviese
pendiente de este asunto el día antes de su boda. ¿Quién dirigió las
operaciones? ¿Quién las planeó? ¿Quién estudió las posibles salidas?
Todo parece indicar que ha sido una jugada de ajedrez en la que Marruecos
ha adelantado (y luego perdido) un peón. El hecho de no darle publicidad
(los dóciles medios de comunicación marroquíes no han informado a la
población de otra cosa que de la boda real) parece indicar que no estaban muy
seguros de cuál pudiera ser el resultado final. Lo normal en un caso así
hubiese sido enardecer a las masas en torno a su monarca y su bandera. O tal
vez se trate de que simplemente han sacrificado ese peón para la siguiente
jugada, que es el debate en la ONU sobre el Sáhara Occidental con la idea
de que España, acongojada por haber tenido que usar la violencia, cediese
en su apoyo al refendum de independencia en el Sáhara.

España.
El papel jugado por la Administración española en este asunto ha sido
impecable. Las soluciones se han ido aplicando escalonadamente hasta que
con el convencimiento de que sólo quedaba el recurso a la fuerza, se ha
ejecutado una operación militar brillante, de película. Se comenzó con
la protesta diplomática, se siguió con una campaña en busca de apoyo
internacional y se terminó con una toma que seguramente servirá de ejemplo
en academias militares de medio mundo.
Al éxito de la operación militar seguramente contribuyó la creencia marroquí
de que los españoles son una gente que encaja los golpes y luego se retira
a lamerse las heridas y a quejarse de su mala suerte y de que no somos
nadie. Por fin, esto parece haber cambiado.

El resto del mundo.
Esta crisis ha venido a demostrar algo en lo que creo firmemente, nuestros
amigos son los hermanos hispanoamericanos. Los europeos y los norteamericanos
serán buenos socios mientras se hagan buenos negocios con ellos pero cuando
se necesite su apoyo pondrán siempre por delante la barrera de sus intereses
y cuando se trata de países grandes sus intereses también suelen ser grandes
barreras. Como ejemplo, la actitud equidistante de Estados Unidos; ahora
habrá entendido Aznar que no basta con poner los pies encima de la misma
mesa que Bush para tener su amistad; peor todavía el caso de Francia, que
impidó la emisión de una nota conjunta de la Unión Europea recriminando
directamente a Marruecos su ocupación.

¿Y ahora qué?
Pues ahora nada, las cosas siguen como estaban pero Marruecos las tiene un
poco peor. Para hacerse una idea de la diferencia de potencial entre los dos
países, la primera medida de Marruecos después de la recuperación del islote
fue impedir el paso de porteadores (comerciantes que entran a pie a Ceuta y
Melilla para cargarse de productos que revenden en las desabastecidas
poblaciones del entorno marroquí). Un corte de los intercambios
comerciales sería una catástrofe para Marruecos y un leve resfriado para
España. Marruecos es el 10º comprador en España pero España es el primer
comprado en Marruecos, apra ellos sería la ruina.

Encima, ahora Marruecos tiene enfrente a una España que ha recobrado un poco
la moral tras los últimos episodios porque ha hecho por sí sola lo que
nadie iba a hacer por ella.

Con dos cojones.



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