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Published On: Mie, Mar 17th, 2004

La nueva economía

Hace unos días visité una página web estadounidense dedicada en exclusiva a relatar
fracasos, quiebras, despidos masivos y fugas de directivos de las empresas .com, o
sea, a recrearse en el fracaso de la nueva economía.
Desde luego, en los USA son unos linces. Ellos inventaron la Internet, ellos
descubrieron la nueva economía y ellos la están echando por tierra.

¿Pero qué era esto de la nueva economía?
Para entenderlo, lo primero que hay que hacer es quitarse las ropas de pobre y pensar
a lo grande. Veamos: tengo una idea maravillosa que va a encantar a todo el mundo y
que se va a traducir en unas ventas impresionantes y va a ser el pelotazo del siglo.
Necesito unos inversores que me pongan encima de la mesa unos cuantos cientos de
millones y tirar palante.
Como muestra, un botón. Supongamos que veo que en los USA hay unos señores que
han montado un tinglado cibernético que dicen que vale más de sesenta mil millones
de pesetas. Tienen doscientos cuarenta trabajadores y más de un millón de visitas
diarias. Como empezaron con cuatro duros, que a mí me los ponen los inversores, lo
único que nos diferencia es el número de visitas; luego la clave es el tráfico. Así que
sólo tengo que invertir un par de cientos de millones de pesetas en crear un sitio con
unos contenidos atractivos (juegos, novedades, modelos, etc.) más otro tanto en
publicidad y a partir de ese tráfico se generarán unas ventas que amortizarán la
inversión, permitirán suplir los gastos y generará un suculento beneficio. Como
además, nada más salir, los mercados financieros opinan que esto del Internet es cosa
con mucho futuro y hay que invertir, el valor de mi empresa sube como la espuma y
no me faltan inversores dispuestos a echar los millones que hagan falta para arrancar
esta maravillosa idea. El colmo de las maravillas de la ingeniería mercadotécnica es
que, por ese mismo tráfico que a mí me va a generar ventas, soy capaz de vender
determinados espacios de mi web para que los anunciantes tradicionales coloquen su
publicidad. La vida es maravillosa.
Sin embargo, pasa un año y resulta que tengo un tráfico impresionante, más de 50.000
visitas diarias pero
1º.- Las tan esperadas ventas no llegan y sólo cubren el 20% de los gastos que me
genera la web.
2º.- Los anunciantes están empezando a considerar que pagar dos pesetas por la
impresión de un banner que nadie mira es tirar el dinero (y si se tiene en cuenta la
proporción de gente que pincha en los banners por la cantidad de exposiciones, se
llega a datos ridículos: en banners comerciales entre el 0,01% y el 0,1%) con lo que la
obtención de ingresos por publicidad apenas cubre el 15% de mis gastos.
3º.- Definitivamente, después de un año de vida, el proyecto empieza a tambalearse
porque los inversores están cada vez más nerviosos al ver que en vez de los beneficios
prometidos se les pide más dinero para consolidar el producto.
Y aquí aparece definitivamente el factor que determina el derrumbe del proyecto: una
vez visto que el progreso de las ventas por Internet va a ser lento y los beneficios
tardarán en llegar ¿por qué invertir en un portal si invirtiendo en una constructora, un
banco, una petrolera, una eléctrica, obtengo beneficios seguros cada año?
Y si todo se derrumba ¿es que nadie va a sobrevivir?
Pues sí; sobrevivirán las empresas que
– estén ligadas a compañías telefónicas o hayan sido capaces de montar su propia red
de nodos y puedan vender el acceso a Internet
– tengan un proyecto de comercio electrónico serio y apoyado en una actividad igual o
similar fuera de la red
– reúnan suficiente creatividad, propia o del grupo de medios del que formen parte,
para atraer tráfico que les permita sobrevivir vendiendo publicidad
Cualquiera podrá montar siempre una página web como hobby o para atraer nos
cuantos cientos de visitas diarias que le permitan sacar unos durillos pero lo de
montar un portal que produzca más pérdidas que ingresos (ojo, no beneficios,
ingresos) se va a acabar. O se ha empezado a acabar.
Para corroborar esto, basta con ver el la limpia que le han dado a la página principal
de Altavista (que ahora se define a sí misma como “The search company”) de donde
han desaparecido los contenidos propios (artículos, secciones, canales, etc.) y ahora
sólo quedan herramientas de búsqueda y publicidad. También se puede ver el fracaso
de algunos proyectos de comercio electrónico en España o los consistentes rumores
sobre empresas con programas de afiliados a los que no pagan.
Mientras tanto, estoy pensando en montar una página parecida a la americana que
comentaba al principio y ya le tengo buscado el nombre: atomarviento.com.

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