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Published On: Mie, Jun 30th, 2004

¿Seguridad en Internet? Qué risa

Porque, en realidad, ¿qué puedo decir en Internet que no conozcan ya docenas de
personas? Veamos, por ejemplo, quién conoce mi cuenta bancaria:
– el banco donde la tengo
– la entidad de mi tarjeta de crédito
– la compañía telefónica

– las otras compañias telefónicas auxiliares de llamadas a larga distancia
– la compañía de mi teléfono móvil
– la compañía de mi acceso a Internet
– la compañía donde tengo alejado mi dominio
– la compañía de electricidad
– la compañía del agua
– mi comunidad de propietarios
– la compañía que me envía el correo
– la financiera con la que compré el penúltimo ordenador
– las cuatro editoriales que me envían publicaciones periódicas
– los grandes almacenes cuya tarjeta de compra uso
– la compañía del seguro de mi coche
– Hacienda
– la mutualidad de seguros de vida
– cada persona a la que he pagado con un cheque
– cada uno de los clientes a los que envío un recibo mensual
Éstos son los que recuerdo ahora, mientras escribo este artículo. Habría que contar las
compañías con las que he contratado algo y algunas más seguramente. Cada una de
éstas conoce, además de la cuenta, todos mis datos: dirección , NIF, teléfono, …
Entregar un dato por Internet es tanto o más fiable que entregarle la tarjeta de crédito
al camarero de un restaurante que se la lleva y te la devuelve con una sonrisa y un
“Gracias”. A saber qué habrá hecho con ella. Además, las cuentas bancarias tienen un
mecanismo de protección consistente en la posibilidad de devolver los cargos en los 30
días siguientes a su realización.
Realmente cabría pararse a pensar si nuestros datos son tan visibles entre mil millones
de usuarios. En mi opinión, lo importante no es esforzarse en proteger los datos sino
esforzarse en proteger la propia identidad. Para eso existen numerososrecursos gratuitos que te permiten enviar emails anónimos,
navegar sin dejar tu IP, cuentas de correo web de usar y tirar, etc.
Y si se trata de una página pornográfica de dudosa procedencia que te pide el número
de la tarjeta “sólo para comprobar que eres mayor de 18 años”, busca en la red unos
programillas que sirven para generar números tan válidos como falsos y dales de su
misma medicina.
Para todo esto de la seguridad en Internet, viene comno anillo al dedo un dicho alemán
que, según me tradujeron, viene a decir algo así como “Busca la confianza donde la has
puesto”.
Así que, concluyendo, no des tus datos en Internet porque quien los quiera conseguir
fraudulentamente, lo va a hacer sólo si se entera de que existes: estamos
vendidos.
Que me quede como estoy.

Moderador



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