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Published On: Jue, Nov 4th, 2004

Una de cowboys

El último acto de la comedia electoral estadounidense se acaba de representar. Su final puede significar la continuación de un sistema que ha demostrado su incompetencia. Contra la esperanza de algunos millones y a favor de la insensatez de muchos más, el Gran Vaquero de Texas se sube otra vez a lomos del poder en los EE.UU.

Este resultado parecería inverosímil en primera instancia y sin embargo no lo es. El cowboy ha triunfado probablemente por ser éso: un torpe ganadero de la América profunda, la que lo ha respaldado en su mayoría. Si analizamos cuáles son los sectores que han votado a favor y en contra del presidente reelecto, el panorama se clarifica: el típico blanco anglosajón del centro y oeste, de nivel cultural por lo menos dudoso, por tradición peligrosamente cercano al fanatismo religioso y racial… a favor. Todos los relacionados, de una u otra forma a la guerra de Irak, que necesitan justificar desesperadamente su acatamiento al imperialismo brutal, su pertenencia a uno de los ejércitos más fuertes y más catetos del mundo o la muerte sin sentido de sus hijos… a favor. Todos los que se han dejado convencer por la apología del miedo… a favor. La mayoría de intelectuales, artistas y músicos…en contra. Las mujeres, las minorías hartas de segregación… en contra. Los que reconocen la gigantesca insensatez de la invasión de Oriente Medio… en contra. Los que, con dos dedos de frente, son capaces de ver hacia dónde lleva G. W. la economía americana y la política del mundo… en contra.

Rocco Butiglione, recientemente rechazado como comisario del Parlamento Europeo por sus recalcitrantes manifestaciones contra los homosexuales y las madres solteras, se apresuró a declarar a voz en cuello: “Norteamérica se muestra como un país más religioso y atento a los valores que Europa y esto nos tiene que servir de enseñanza”. Zalman Shoval, consejero de Sharon, congratulándose por la victoria de Bush, declaró que “la derrota de Bush habría sido interpretada por algunos como una victoria del terrorismo, como fue el caso en España”. Gracias, Shoval. Blair no deja de felicitar a su compañerito de juegos. Zapatero y Chirac hacen su mejor esfuerzo para mostrarse cordiales, mientras el periódico Le Monde despedaza al sistema electoral americano calificándolo, como poco, de deficiente y afirmando que es “preocupante que la suerte del mundo quede pendida de un sistema tan arcaico”. Opina Le Monde que “un semejante desorden, inimaginable en la mayoría de países democráticos, no contribuye al honor de América”.

El resultado más temido era en el fondo el más probable, y eso no hace más que reforzar la decepción en gran parte de Occidente. La esperanza de que la gran mayoría americana se hubiera tomado por una vez el trabajo de razonar era alentadora, pero remota. Homer Simpson ha triunfado. Como dice Le Monde, “nos guste o no, América se ha vuelto más conservadora, más religiosa y más unilateralista”. Dios nos ayude.

Inés Álvarez



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