" />
Published On: Lun, Nov 8th, 2004

Ladrillos vistos

Mañana hará ya quince años que seguíamos el curso de los acontecimientos pegados a nuestros televisores y radios. Era un día como cualquiera pero no, porque pensábamos que era posible volver a creer en el hombre. Tanto tiempo después de haber perdido casi todas las ilusiones, ese día nos sembraba nuevas esperanzas. Mañana se cumplen quince años de aquel día. No es poco tiempo pero no es mucho lo que hemos visto realizarse de aquellos sueños. Quince años después de que alemanes del este y el oeste se unieran para derribar el muro de insensatez que los había separado durante tanto tiempo, muchos de ellos quisieran no haberlo destruido.

En los dorados “60 todo occidente parecía nacer a una corriente de cambio. Esperábamos que la “era de Acuario” llegara para darnos un mundo más libre y más humano. Teníamos la convicción de que la gente evolucionaría hacia la búsqueda de la paz y el entendimiento. Aquella pareció ser la última vez en que creímos en algo. Los “70 y los “80, salvo algunos esporádicos brotes renovadores, nos fueron sumiendo en un cómodo y adormecedor escepticismo. Pero aquel 9 de noviembre del “89 nos encendió de nuevo la luz del entusiasmo.

Sin embargo, quince años después, el espíritu posmoderno ha triunfado. El hombre huye del futuro que no puede prever refugiándose en un pasado peor pero al menos familiar. Alemania echa de menos el muro. No sólo Alemania occidental, siempre más próspera y cuyo egoísmo sería predecible; en la antigua República Democrática hay muchos que añoran los viejos ladrillos de la separación.

No quisiera aburriros con mis intentos de filosofía en pantuflas, pero no puedo dejar de pensar en este símbolo de un mundo que se empeña en construir vallas. El deseo de volver a levantar el Muro de Berlín no es sino repetición de tantos otros muros que la humanidad no ha dejado de levantar: los muros físicos e ideológicos del odio entre hermanos, las paredes de la intolerancia, la indiferencia y la ambición; los vallados de la incomunicación y la soledad que va cercando más y más a los hombres que ya no quieren conocerse, que cada vez son menos solidarios, que se aíslan en una enfermiza pretensión de seguridad y no ven que los únicos muros que están levantando con éxito son los de su miserable, estéril pequeñez. Feliz aniversario.

Inés Álvarez



Leave a comment

XHTML: You can use these html tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>