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Published On: Mie, Dic 29th, 2004

Las potencias del eje

La agencia espacial italiana informa que el terrible seísmo producido el veintiséis de diciembre en el sureste asiático ha movido la isla de Sumatra treinta metros, y ha inclinado entre cinco y seis centímetros el eje de rotación de la Tierra. Expertos estadounidenses confirman que el terremoto ha modificado el mapa de Asia.

Vaya. No podemos negar que estas noticias producen un fuerte impacto. Si ignoráramos aún el alcance de estas fracturas y movimientos geológicos, podríamos imaginar una serie de inusitadas consecuencias para el mundo. Consecuencias que tal vez llegarían más lejos que un mero cambio geográfico.

Imaginemos que el movimiento en el eje terrestre produce una alteración en la mente colectiva. Imaginemos que todos los gobernantes del planeta enloquecen y por decisión unánime el mencionado “cambio en el mapa”, de carácter meramente físico, se transforma en una gigantesca modificación cartográfica que decreta la erradicación de las fronteras. La gente puede circular por todas partes a voluntad y no hacen falta visas ni pasaportes para recorrer el globo; las aduanas y los puestos fronterizos se declaran obsoletos; los perros de policía se destinan como lazarillos para no videntes.

El eje de la Tierra, que ahora produce vueltas anormales, acrecienta el desfasaje psíquico de sus habitantes. De pronto, nadie tiene enemigos. Bush anda descalzo, se pone flores en el pelo y abrazado a Hussein y Bin Laden hace planes para la paz. Sharon coge una maza gigante y derriba el muro de la vergúenza. Israelíes y palestinos ya no tienen motivos para matarse, se emborrachan juntos y bailan por las calles de Jerusalén. Las iglesia católica se quita la capa de la Inquisición y empieza a practicar -no sólo a predicar- el verdadero amor. Cristianos, judíos, musulmanes, shintoístas, hinduístas, budistas, construyen un templo común donde todos puedan rezar a su espíritu superior pues se dan cuenta por fin que es el mismo para todos.

Los fabricantes de armas se dedican a sembrar campos de trigo. Los carteles de la droga se vuelcan a la medicina homeopática. Los más ricos crean empresas generando puestos de trabajo para los más pobres, que ya no son pobres y pueden educar a sus hijos. En el cine se empiezan a ver muchas tetas y ninguna masacre. Yanukovitch admite su derrota y le tiende su mano a Yúschenko. Aznar admite que se ha equivocado; Zapatero se anima a mangonear. Ningún marido maltrata a su esposa, ninguna esposa a su marido, ningún padre a sus hijos ni viceversa. Mi vecino ya no me molesta. Toda la gente, toda la gente del mundo quiere y puede disfrutar de la vida.

Pero no. No ignoramos el alcance de los cambios producidos por el seísmo. Los expertos ya nos han tranquilizado. La variación en el eje terrestre es “muy pequeña” y no producirá diferencias significativas. Tal vez cambie un poco el mapa de Asia, pero no cambiará el modo de concebir el mundo, ni cambiará las mentes de sus habitantes. Una pena. Pero fue bonito imaginar.

Nada, que podéis seguir siendo tan rácanos como siempre. Ahora, si me disculpáis, me voy a colocar el chaleco antibalas. Ya se sabe qué les pasa a los que sueñan con un mundo mejor…

Inés Álvarez



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