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Published On: Dom, Feb 20th, 2005

Los fantasmas de Windsorville

La opinión pública se ve sacudida una vez más por lo inexplicable. Fenómenos de naturaleza incierta ponen a prueba la razón y hacen entrar en nuestro espíritu el germen de la duda. ¿Ciencia o ciencia ficción? ¿Milagro o industria? Algo se esconde tras las llamas del Windsor, y nadie puede asegurar que no siga escondido para siempre.

Los programas noticiosos de varias emisoras están transmitiendo imágenes asombrosas relacionadas con el incendio del Edificio Windsor de Madrid, iniciado la noche del 12 de febrero. Un vídeo tomado por una pareja de aficionados muestra la construcción en llamas en la madrugada del día 13. Mientras las plantas superiores son devoradas por el fuego, en una ventana del nivel 16 aparecen dos siluetas humanas desplazándose de un lado a otro como si estuvieran admirando cuadros en el Museo del Prado.

Los autores del polémico vídeo llamaron a los bomberos al momento de percatarse de presencias humanas en la torre. El reloj marcaba las tres de la mañana. En el cuartel se les dijo que eran miembros del cuerpo controlando el incendio. Horas después el Ayuntamiento de Madrid aseguró que no podía tratarse de personal de extinciones ya que el edificio había sido desalojado completamente a la una de la madrugada. Portavoces de la empresa Deloitte, que ocupaba la planta donde aparecieron las siluetas, garantizaron por su parte que los encargados de vigilancia había verificado la evacuación del inmueble al momento de declararse el siniestro. Los bomberos, además, advirtieron que habría sido imposible la presencia humana en esas circunstancias, ya que la temperatura dentro del edificio superaba los ochocientos grados centígrados.

Los misteriosos personajes de la planta 16 no parecían afectados por las enormes llamaradas que se cernían sobre sus cabezas. No mostraban signos de desesperación, ni siquiera de nerviosismo. Se movían con calma y antes bien parecían estar bebiendo unos cubatas en el bar de la esquina que sufrir atrapados por el fuego destructor. Refuerza el interrogante el hecho de que no se haya encontrado ningún cadáver entre los escombros, exhaustivamente registrados por los bomberos madrileños.

El fascinante misterio no parece fácil de resolver. Ya se han alzado toda clase de especulaciones sobre este hecho inquietante, sobre todo después de que el Ministro del Interior negara la posibilidad de un atentado terrorista y que un reciente informe técnico descartara la hipótesis inicial de un cortocircuito como posible causa de la catástrofe.

Si prestamos oídos a las sospechas de un incendio intencional, los no identificados podrían ser saboteadores provistos de trajes antiflama que acudieron a borrar las pruebas del delito. O, por el contrario, abnegados ejecutivos de Deloitte que intentaban rescatar datos esenciales para el funcionamiento de la compañía. Otra posibilidad, aunque me juren que no fueron los terroristas, es que se tratara del mismísimo Bin Laden que, como todos sabemos, es un engendro del averno y por lo tanto no teme a las llamas. Algunos parapsicólogos (entre los cuales deben estar los estudiosos de las teleplastias de Bélmez), apuestan por la presencia de fantasmas y ya se han ofrecido a actuar como médiums para comunicarse con el más allá para develar esta intriga.

Lo cierto es que el vídeo es auténtico y que había alguien en el Windsor en medio del desastre. Quiénes o qué, quizás lo sepamos para 2030, si tenemos suerte. Apariciones o seres de carne y hueso, tendremos que esperar un rato hasta enterarnos de la verdad. Especialmente porque al paso que vamos, las apariencias empiezan a indicar que el incendio puede haber sido obra de una mano negra (no por el fuego, claro) y en estos casos, por desgracia, los causantes suelen esfumarse igualito que fantasmas.

Inés Álvarez



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