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Published On: Jue, Mar 17th, 2005

Noticias de ayer

En pleno siglo XXI, los países desarrollados vivimos lo que alguno ha dado en llamar “la sociedad de la información”. Según nos dicen, el avance en las comunicaciones hace que podamos acceder a gran cantidad y variedad de contenidos desde cualquier parte del mundo y de manera instantánea. Ello supondría que estamos más y mejor informados, pero… ¿la información que recibimos es información de calidad o simplemente una abrumadora cantidad de material vacío?

Si estamos dispuestos a realizar un simple ejercicio de observación, comprobaremos que las agencias noticiosas y los programas informativos de tevé siguen día a día el mismo procedimiento. Éste consiste en una repetición descarada de los mismos títulos una y otra vez, pero evitando con cuidado profundizar en la información que se transmite.

Vayamos a un ejemplo, ficticio en este caso, pero que muestra claramente y sin exageración lo que intento explicar. La agencia X comienza un lunes enviando la siguiente noticia: “El miércoles se reúnen en Zamora los presidentes de las CC.AA. para discutir mejoras en el sector sanitario”. Llega el martes, y recibimos el titular: “Mañana se reúnen en Zamora los presidentes de las CC.AA. para discutir los mejoras en el sector sanitario”. El mismo miércoles leemos: “Hoy se reúnen en Zamora los presidentes de las CC.AA. para discutir mejoras en el sector sanitario”. El jueves, intentando reprimir los bostezos mientras nos llegan los títulos, leemos: “Ayer se reunieron en Zamora los presidentes de las CC.AA. para discutir mejoras en el sector sanitario”. Con la mínima adaptación indispensable, la misma noticia se podrá seguir leyendo durante semanas.

Lo mismo ocurre con los noticiarios de televisión. Dos veces al día, toda la semana, los mismos comentarios. El que se atreva a decir que no está informado, es candidato al cadalso. Pero el que intente ahondar en lo ocurrido en Zamora, saber cuáles fueron las conclusiones de la reunión, las consecuencias para las comunidades, las dificultades que afronta el sector en las distintas regiones, detalles, en fin, contenido real, estará frito. Como no haya ido a Zamora y entrado de polizón en la sala de actos, no sabrá de qué se trató la historia.

Muy lejos quedaron los días en que la figura del reportero era comparable a la de un héroe de novela. El periodismo serio, la información comprometida, la investigación que convierte al trabajador de las noticias en un personaje respetado y valioso, son parte del pasado. Parece que el querido Ricardo Ortega cerró con su desafortunada desaparición una etapa que añoraremos para siempre.

Hoy la noticia es apenas un trámite burocrático; un relleno para espacios en blanco que no satisfacen de ningún modo la necesidad de saber y la pregunta por la realidad. Como el destinatario ya no importa y el negocio se sostiene solo, no hay prurito alguno en subestimar al público sin disimulo. La industria de la información ya es un mero entretenimiento, más para quienes la producen que para quienes la reciben. Y los que echamos de menos aquellos tiempos en que el periodismo era una misión de honor, tendremos que conformarnos con noticias de ayer.

Inés Álvarez



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