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Published On: Lun, Mar 21st, 2005

Secretos y mentiras

Si nunca se ha dejado hacer el cuento del tío, felicitaciones. Es usted una persona enterada. Sin embargo, no debe confiarse demasiado: donde menos se piensa, salta la estafa. Y más aún si usted es afecto a confiar sus datos en formularios de opinión o papeletas de promociones, sorteos y similares. Prestando atención, muchas veces en esos mismos formularios veremos (en letra pequeña, muy pequeña) una cláusula en la que el participante accede a que sus datos pasen a ingresar las listas de bases comerciales para posterior envío de publicidad. No deje de leer la traidora letra pequeña, y sepa que se puede estar metiendo en terrenos pantanosos.

La última moda en estafas a la orden del día en América tiene que ver con el “robo de identidad”. Las bases de datos de empresas como LexisNexis y ChoicePoint, cuya actividad se basa en la venta de información sobre ciudadanos a comercios, entidades financieras e investigadores, han caído recientemente en manos delincuentes. Un grupo de cibertramposos, haciéndose pasar por clientes, se hizo con los datos de cientos de miles de americanos: nombres, direcciones, número del seguro social… Con ellos pueden conseguir fácilmente tarjetas de crédito bajo nombres falsos y desbancar las cuentas bancarias de todos los incautos.

Además de las empresas que venden información confidencial, otras compañías de apariencia más seria, como el Bank of America, confesaron haber “perdido” ficheros con los datos de más de un millón de trabajadores del Gobierno, entre los que se encuentran algunos senadores. Ante el grito en el cielo que han puesto los numerosos afectados, las autoridades están pensando en incrementar las medidas de seguridad que rodean al manejo de información personal por parte de empresas e instituciones. Lo que uno no puede evitar preguntarse es si estas pérdidas de ficheros se deben a la enternecedora ingenuidad americana o a la intención delictiva de las compañías que han escurrido los datos.

Como fuere, muchas veces éstos se obtienen a través de los vistosos papelitos de colorines con los que a usted le ofrecen la ilusión de un viaje a las Bahamas o un piso en el barrio más pijo de Madrid, aunque no hay que descuidar los más humildes que le invitan a ganarse un par de pizzas en la rifa del domingo. Sea precavido: no entregue información a cualquiera. De lo contrario, no se lamente si lo hacen víctima del modernísimo robo de identidad. Se lo aconsejo yo, como que me llamo Juan Pérez.

Inés Álvarez



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