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Published On: Mie, Jul 11th, 2007

Las Nuevas Siete Maravillas del ¿mundo?

El pasado sábado fueron elegidas en Lisboa las Nuevas Siete Maravillas del mundo moderno en una “espectacular” gala que tuvo todos los ingredientes de un gran evento, diversas personalidades, espectáculos de luz y color y un estadio de fútbol como lugar de ceremonia.

Pasado ya la apabullante bomba mediática que tal concurso ha supuesto, analicemos los puntos conflictivos que han rodeado la elección.

En primer lugar, el hecho de que las Nuevas Maravillas del mundo sean votadas a través de internet, sms o llamadas telefónicas es algo que no deja de hacerme gracia. Es decir, que el motivo principal de la elección, que debería ser reconocer a nivel mundial, la majestuosidad de distintos conjuntos arquitectónicos o monumentales queda en un discreto segundo plano. Ahora el único requisito es acceder a una página de internet, mandar un mensaje de móvil o hacer una llamada telefónica y votar por la que, a tu juicio, podría o debería ser una nueva maravilla.

No dudo del buen criterio de la gente a la hora de juzgar en cuanto a maravillas se refiere, pero creo que la elección se debería haber dejado en manos de estudiosos del arte que no se dejen llevar por los sentimientos hacia uno u otro candidato. La valoración artística no es algo que se pueda elegir por votación popular.

El concurso se convirtió en un fenómeno mediático que ha servido para que algunos se enriquezcan. La propuesta fue lanzada por el suizo Bernard Weber, al que no le habrá venido nada mal el revuelo mundial que ha provocado con millones de visitas en su página web y un despliegue de medios no menos impresionante. Por supuesto añadir la finalidad económica del proyecto, ya que cada llamada o mensaje supuso un gasto.

Por otro lado, creo necesario hacer referencia al sistema de voto. Estamos de acuerdo en que internet es el futuro y gracias a la red de redes se han abierto miles de puertas y facilitado procedimientos que hasta ahora eran, lo menos, pesados. Pero en este sentido me reservo el derecho de dudar de que sea el mejor método de elección. Por ejemplo, encabezando la lista encontramos la Gran muralla china. Nadie duda de la magnificencia de esta contrucción que se extiende a lo largo de 6000 kilómetros y cuyos trabajos se alargaron durante dos siglos. Pero es posible que también tuviera mucho que ver el hecho de que China es el país más poblado del mundo y a la hora de votar, tenga un peso importante.

No creo que se trate de valorar si un monumento o una construcción es más o menos maravilla que otra. Pero al ver que el Taj Mahal se encuentra en séptima posición, se me ocurre pensar que el nivel demográfico y la evolución de un país u otro han quedado al descubierto en este concurso.

Finalidad económica y publicitaria o no, el caso es que la elección ha provocado una auténtica guerra de vestigios que han enturbiado la credibilidad del proyecto, motivo por el cual las autoridades egípcias pidieron expresamente la exclusión de las Pirámides de Giza, la única de las Maravillas de la Antigúedad que aún sigue en pie.



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