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Published On: Mie, Oct 31st, 2007

McCann, ¿Desgracia o negocio?

Está claro que esta familia no deja de sorprendernos. Recopilando un poco, todo empezó con la desaparición de esta niña de aspecto angelical, con tan sólo 3 años, el día 3 de Mayo de este mismo año. A partir de ahí, el caso tiene una repercusión mediática casi sin precedentes (sólo me viene a la mente el caso de Melodie Nakachian, a finales de los años 80). Todos sabemos de secuestros a los que no se les ha dado tanta cobertura (véase el caso de Yéremi Vargas) y que actualmente pasan por una situación similar.

Esta familia no sólo ha tenido el privilegio de contar con la imagen de personajes famosos, Beckham, por ejemplo, sino que se hizo toda una campaña de marketing alrededor para sufragar gastos y costes de la búsqueda. Dinero éste, recogido gracias a la aportación solidaria y desinteresada de todo el mundo, en una muestra más de la capacidad humana de la gente cuando se la necesita.

Si no tenemos en cuenta qué calificación merecen unos padres que dejan a sus hijos pequeños solos mientras ellos se van a tomarse unas copitas (sólo por eso, merecen ir a la cárcel), su comportamiento ha sido bastante sospechoso. En primer lugar, basta con fijarse en las casitas en las que se alojaban ellos. Todo un homenaje a la humildad, y, no sé ustedes, pero si yo perdiera a mi hijo, seguramente no me preocuparía tanto de dónde alojarme. En segundo lugar, sólo concedían entrevistas previamente pactadas, es decir, sabiendo desde el primer momento qué preguntas les iban a realizar. Por qué tanto miedo a lo que pudieran preguntarles. Cuando un padre está desesperado, sólo piensa en contar las cosas tal y como han ocurrido sin esconder nada y sin reservar nada, para poder obtener toda la ayuda posible. Por último, suspicacias entorno al coche que alquilaron, con restos de sangre en el maletero. Parece que el círculo se cierra…

Ahora vuelven con una entrega más, al hacer dos pagos de la hipoteca con el dinero destinado a encontrar a la pequeña. Como padres no tienen desperdicio.

Parece que existe más interés general en encontrar a Madeleine que por parte de sus propios padres. Cuando toda la búsqueda se torna deseperanzadora, cuando ya nadie cree en encontrar a esta niña con vida, lo único que nos llegan son noticias vergonzosas de los que deberían dar ejemplo.

Está claro, que, pase lo que pase al final, la única que ha perdido en este caso ha sido Maddie. Lástima por ella y por todas aquellas almas solidarias que creyeron en la desesperación de una familia y que llegaron a hacerse partícipes de ella. Lo peor es que este caso puede crear precedentes negativos. La gente dejará de creer en la buena voluntad y perderán quienes verdaderamente lo necesiten o lo necesitemos…quién sabe. Allá con su conciencia…



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