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Published On: Mie, Nov 14th, 2007

Rodaje de una muerte en vivo

Nueva York vuelve a ser noticia, aunque en pocas ocasiones deja de serlo. En general Estados Unidos está siempre, por un motivo u otro, en boca de todos. Y es que cuando no es un estudiante de 23 años, perfil introvertido, amante de los juegos de rol o de ordenador el que se lía a tiros en un campus universitario, es una persecución policial espectacular por la autopista o cualquier otra cosa de igual repercusión mediática.

No tienen desperdicio las autoridades estadounidenses. Pero remitiéndonos al caso en cuestión, la Policía de Nueva York. Explico un poco el suceso. Resulta que éstos han abatido a tiros a un joven de 18 años que simulaba tener una pistola en la mano, cuando lo que realmente tenía era un cepillo para el pelo. Si bien es cierto que esta misma situación en otro contexto, podría ser justificable, en este caso para nada lo es.

Resulta que este niño, al parecer, sufría un cierto transtorno mental (claro, eso lo dice un policía). Su madre había llamado a los servicios de emergencia, porque éste se encontraba algo alterado. La policía se personó en el lugar y encontró a la madre del chico en la calle, mientras que él permanecía en el interior del piso (en una primera planta). Al ver tanto alboroto, el joven increpó a su madre a base de gritos y apuntó a los agentes con un objeto negro (un cepillo del pelo). Es de suponer que ellos se encontraban lo suficientemente lejos del piso como para no identificar el objeto que portaba en su mano.

Y lo demás ya se lo imaginan… un agente le dice al chico en un tono inaudible “…nene suelta lo que tienes en la mano y baja de ahí…”, el niño continúa en sus trece, mueve un poquito la mano para rascarse el cogote y lo funden literalmente a tiros. Después, basta con decir que la policía actuó en defensa propia ante una situación de riesgo inminente.

Supongo que existen maneras más sutiles de actuar, siempre de forma segura, para controlar la situación. Y si no, ¿para qué sirven todos esos profesionales especializados en negociaciones e intervenciones? Puede que sólo sea cosa de las películas de Chuck Norris. Es un caso más en el que la realidad supera la ficción entonces…

Si se hubiera tratado del último recluso que entró en prisión por matar 150 personas en un altercado, entiendo que no se hubieran tenido demasiados miramientos a la hora de abatirlo, pero un chico de 18 años, en principio sin antecedentes, merecía algo más de temple.

Así que no lo oviden, ante la presencia de la Policía de Nueva York, no se muevan, no miren, no hablen y recen para que no les suene el móvil, porque no quiero pensar cómo reaccionarían ante algo que suena, vibra y se ilumina en el bosillo del sujeto. De esta forma, puede que logren llegar a la cárcel…



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