Arrancar Windows en modo seguro

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Si tu ordenador hace cosas raras o no arranca correctamente o cada vez que intentas arrancarlo se queda colgado y han fallado todos los posibles remedios que conocías, Windows te ofrece una opción para arrancar en modo seguro. Arrancando así tu ordenador tendrás limitadas muchas opciones pero es posible que te permita detectar dónde está el problema y, tal vez, salvar o recuperar algunos datos importantes.

Para entrar en modo seguro, apaga tu ordenador y durante la secuencia de arranque pulsa repetidas veces la tecla F8 hasta que te aparezca una pantalla al antiguo estilo MS-DOS (negra con letras blancas) en al que te aparecen distintas opciones de arranque tales como arrancar con o sin soporte de red, etc. y la que nos interesa ahora, arrancar el ordenador en modo seguro. Una vez que lijas esta opción se iniciará un arranque de Windows que notarás que es un poco más lento de lo habitual porque, básicamente, lo que está haciendo el sistema operativo es arrancarse con un conjunto de controladores mínimo que existe en todos los PC y que no aprovecha las posibilidades de tu ordenador. Este grupo mínimo de controladores, apenas cubre más que teclado, ratón, monitor con resolución de 640x480 pixels, disquetera y algunos componentes básicos e internos del PC (el procesador, la memoria, etc.).

Lo antes dicho significa que estando en modo seguro no tendrás la posibilidad de acceder a dispositivos extra de tu ordenador que hayas instalado, tales como modems, webcams, grabadoras de CD-ROM o DVD y toda suerte de periféricos que rodean al PC. A la vez, eso implica que si esos dispositivos no están activos no entorpecerán el funcionamiento de la máquina. Suele ocurrir muchas veces que tras instalar los drivers de, supongamos, una web cam, el PC se cuelga constantemente y en muchas ocasiones antes de que podamos deshabilitar los drivers que hemos instalado o incluso antes de que acabe la secuencia de arranque. el modo seguro es ideal para esto porque nos permitirá eliminar los dispositivos que han causado el problema y volver a empezar la instalación o, en el peor de los casos, devolver el producto a la tienda por su mal funcionamiento.

En muchos casos, el modo seguro también es útil porque nos permite localizar el fallo a través de la herramienta de resolución de problemas del propio sistema operativo y así localizar la causa o causas del fallo que nos trae de cabeza.

Por otro lado, notarás que al funcionar en modo seguro, el PC funciona considerablemente más lento. Eso se debe a que los ordenadores actuales tienen una cantidad y calidad de recursos que no se podían ni imaginar hace veinte años, cuando se empezó a comercializar el sistema operativo MS-DOS en el que Windows (más o menos) tiene si base y su origen. Eso se ha traducido en que para cada nuevo elemento (la memoria que está por encima de los 640Kb, por ejemplo, ha sido necesario desarrollar un parche que la maneje. Otro ejemplo podrán ser las fabulosas tarjetas de vídeo de que disponen hoy día los ordenadores con una capacidad de memoria muchas veces superior a lo que el primitivo MS-DOS era capaz de manejar. Pues bien, en modo seguro, el sistema operativo prescinde de toda esa parafernalia y se queda con los elementos básicos.

Una vez que hayas hecho las operaciones necesarias (normalmente desactivar los drivers y dispositivos que has instalado y que generan conflictos) hay que reiniciar el ordenador dejando que Windows arranque normalmente y después volver a conectar los dispositivos para que los reconozca y repita la instalación, con la esperanza de que esta vez lo haga correctamente.
Una vela a Santa Rita tampoco puede perjudicar. ;)
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