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El libro electrónico |
Quien más y quien menos, ya ha oido hablar del libro electrónico como una de las herramientas
informáticas del futuro. Sin embargo, hasta la fecha, apenas hay unas cuantas noticias en
medios de comunicación con imágenes de visionarios que auguran su rotundo triunfo y las de
algunos privilegiados que pueden pagar los todavía altos precios de estos dispositivos. Pero
¿qué es en realidad el libro electrónico? ¿los hay ya disponibles? ¿qué ventajas tiene?
¿tiene futuro?
A efectos prácticos, el libro electrónico es una tableta con un monitor plano, de cuarzo
líquido como los relojes o de plasma, del tamaño de un libro convencional (20x30 aprox.) en
la que se cargan y recargan textos que se pueden leer página a página.
Esta recarga se puede hacer de dos formas: bien conectando el libro electrónico a un
terminal, una especie de cajero automático, que seguramente se instalará en superficies
comerciales, calles muy transitadas y terminales de transporte; o bien a través (como no)
de Internet, descargando un paquete que traspasaremos al libro electrónico.
En la actualidad existen ya dos modelos de libro electrónico, el de Adobe (Acrobat eBook Reader)
y el de la omnipresente Microsoft (Microsoft Reader). A la hora de compararlos hay que tener
en cuenta que casi toda la producción de ebooks está en inglés lo que, de entrada, les resta
un punto de utilidad. Los dos tienen un esquema similar y muestran las páginas del libro
de una en una o de dos en dos, se pasa página pulsando un botón y tienen capacidades
de búsqueda. Los dos tienen el inconveniente de la falta de luminosidad en ambientes ya
de por sí luminosos (no sirven para llevárselos a la playa) y de la delicadeza de las
pantallas (no se pueden echar de cualquier manera en un bolso con los zapatos). Por otro lado
los dos sistemas son incompatibles entre sí aunque algo así pasó con Netscape, si bien en
este caso Acrobat juega con la ventaja de tener mucho más adelantado su sistema en cuanto
a la protección de los derechos de autor.
El futuro del ebook a corto plazo no es halagüeño. Por un lado, el alto coste de los dispositivos
de lectura en sí (a lo que hay que añadir el precio de cada descarga de un libro) no le permite
competir con los libros impresos tradicionales. Por otro lado, técnicamente el sistema todavía
no presenta una ventaja aplastante sobre los libros de papel en cuanto a tamaño o leibilidad.
Por último, parece que a los que hacen esplendorosas predicciones de ventas y aseguran que
el ebook YA es la herramienta de lectura imprescindible y que las ventas se van a disparar,
se les olvida que ni la televisión acabó con el cine, ni Internet con los libros pero, sobre
todo se les olvida que los libros no los compran los fanáticos de los ordenadores o de la
tecnología, los compran los lectores... y los lectores compran libros.
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