Published On: Mar, Sep 9th, 2014

La nueva Selección Española de siempre

El partido de ayer de la Selección española contra Macedonia deja sensaciones contradictorias pese a lo abultado de la victoria. Un 5-1 debería ser motivo de regocijo pero la victoria española deja un sabor agridulce en un equipo que ha sido campeón del mundo y es el vigente campeón de Europa y a cuyos jugadores se les supone un talento excepcional, muy por encima de los de países donde el fútbol no tiene la tradición y las estructuras que tiene en España.

Partido España Macedonia

Partido España Macedonia

En primer lugar, podría parecer sorprendente que un partido de fútbol entre selecciones nacionales que se gane por cuatro goles de diferencia no produzca una profunda satisfacción. Tenemos unos jugadores, una materia prima tan buena que los cinco goles conseguidos son realmente muy poco para la diferencia entre los equipos que vimos ayer sobre el césped. Los jugadores de Macedonia son (por comparación) toscos y se liaban con el balón entre las piernas; nunca fueron capaces de dar tres pases seguidos cuado la presión española subía unos metros. Los defensas macedonios eran estacas clavadas en el área a las que bastaba con sortear para encontrar franco el camino hacia la portería. Total, un equipo de pésima calidad al que le deberían haber caído ocho o diez goles si el combinado español hubiese tenido intención o necesidad de hacerlo. Lo bueno del asunto es que todos los rivales del grupo son iguales o peores.

En segundo lugar, seguimos siendo un buen equipo, un magnífico equipo y no tenemos estrellas. Silva podría serlo si no fuera por su ridículo miedo a la portería; Cesc sólo es un buen jugador de medio campo; Ramos es un defensa. El resto bien; en su papel. Hasta Casillas estuvo razonablemente bien salvo, como siempre, en algún balón colgado al límite del área pequeña que despejó con algo de nervisoisimo.

Por último, los que no estuvieron no se notaron. Jugamos mejor sin Diego Costa o Iniesta. San José, Albiol o Bartra hacen lo mismo que Piqué y del resto de mediocampistas y viejas glorias de la delantera ya nadie se acuerda. Tal vez Del Bosque debió dar más juego a los que se quedaron en el banquillo, los jóvenes, y dar descanso a los veteranos para que el equipo ganara frescura y velocidad, en vez de seguir intentando una y cien veces el mismo pase por el centro al interior del área que ya nos ha visto todo el mundo y ya ni sorprende ni funciona. No puede ser que el equipo español se encierre en su campo a esperar a la torpe selección de Macedonia. Si no están para hacer presión, que entren los jóvenes, que esos sí tienen ganas de correr.

 

Otras opiniones sobre el partido: Con dos balones

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