Manuel Canseco estrenará mañana en el Teatro Galileo de Madrid 'Querellas del Dios amor', una selección de textos de los siglos XV y principios del XVI que reflejan la época de Isabel La Católica, de quien se celebra este año el cuarto centenario de su muerte.
El montaje, estrenado en el pasado Festival de Almagro, ha formado parte también de los actos conmemorativos de la Proclamación de Isabel I como reina de Castilla celebrados en Segovia recientemente. La función permanecerá en cartel en la capital hasta el 12 de diciembre.
Canseco, responsable no sólo de la dirección de escena sino también de la dramaturgia, explicó hoy que la obra rescata piezas esenciales que formaron parte de nuestra andadura teatral literaria y que pocas veces se han representado.
Se escenifican así fragmentos del anónimo 'El diálogo entre el Amor, el Viejo y la Mujer hermosa'; la 'Querella ante el Dios de Amor' del Comendador Escrivá; la 'Representación sobre el poder del Amor' de Juan del Encina; las 'Coplas de Puertocarrero' completadas con pasajes de la 'Comedia Calamita' de Torres Naharro; y la 'Farsa o quasi comedia' de Lucas Fernández.
PUNTOS DE UNIÓN
El tratamiento del amor, como algo lúdico, y sus consecuencias sobre los hombres y las mujeres es uno de los puntos de unión de todas estas sencillas piezas. Una pareja de juglares ambulantes que se introducen en las diferentes acciones y música de la época, renacentista, interpretada por la actriz-cantante Rita Barber y los músicos Josías Rodríguez y Bruno Tambascio, forman parte de este montaje.
Una de las dificultades que ha tenido Canseco ha sido la ausencia de acotaciones que presentan estos textos y que le ha obligado a "inventar" de la forma más simple posible.
Por su parte, los actores (Ramón Pons, Manuel Brun, Cristina Juan, Antonia Paso, Pedro Forero, Juan Miguel Ruiz, Javier García y David Sánchez) han tenido que lidiar con versos de pie quebrado, una complicación que les ha obligado a realizar un trabajo distinto en cuanto a ritmos. También se ven en la tesitura muchos de ellos de desdoblarse para dar vida a personajes diferentes.
La escenografía representa un corral de comedias imitando así a las representaciones originales de este tipo de piezas. El numeroso vestuario que se muestra en la función se permite una mezcla de épocas, dijo Canseco.
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