Lluís Pasqual vuelve después de diez años de ausencia al Teatro María Guerrero, sede del Centro Dramático Nacional (CDN), para dirigir su particular mirada de la obra 'Roberto Zucco', de Bernard-Marie Koltès, que lleva a los escenarios por tercera vez en su carrera profesional.
Barcelona en 1993 y San Petersburgo en 1995 acogieron este espectáculo que ahora llega, bajo una nueva perspectiva y elenco, a la capital española donde se estrenará el próximo jueves y estará en cartel hasta el 24 de abril.
Pasqual explicó que la obra de Koltès es, ante todo, "el texto de un poeta" y recordó la fascinación del autor por el personaje que da título a su novela (un asesino en serie que mata gratuitamente), cuando vio su fotografía en un cartel de una calle de París.
"Es un texto escrito con grandísima libertad, con tonos y estilos distintos y escritura escueta y concisa, una obra póstuma de Koltès realizada cuando sabía que se dirigía hacia la muerte a consecuencia de la enfermedad del Sida que padecía", añadió el director de escena.
TRAGEDIA CLÁSICA
En opinión de Lluís Pasqual, el autor ha creado en su obra "una temperatura de tragedia clásica griega" y es preciso "tener muchas ganas de hacerla y estar fascinado por ella" para llevarla a los escenarios porque 'Roberto Zucco' es una obra "para un protagonista y más de 20 cameos".
Por su parte, él lo que ha intentado es no perder de vista el "sentido del humor" que rezuma toda la obra y sobre el que tanto hincapié hace su autor.
El director de escena explicó que conoció personalmente de Koltès en el transcurso de una cena en París y que ambos dejaron este acto y estuvieron paseando por la capital francesa charlando hasta las siete de la mañana sin hablar ni una sola palabra de teatro. En posteriores encuentros, Koltès le confesaría que le gustaban mucho sus obras habladas en mexicano o brasileño porque el francés le resultaba una lengua muy académica mientras que aquellas le devolvían una música meridional de acentos diversos.
MUNDO COMO UNA CÁRCEL
Para el director de escena de este montaje, Bernard-Marie Koltès habla en este texto del mundo "como una cárcel" y de todos los que en él habitan como posibles asesinos. Pero lo hace sin "juzgar ni condenar".
Pasqual definió al personaje central de la obra de "Hamlet contemporáneo", un ser humano de nuestro tiempo con sus continuas contradicciones que se dirige hacia su destino.
El joven actor Iván Hermes es en esta producción el Zucco de Koltès. "Cada vez entiendo menos a mi personaje, aunque todos lo relacionan con la esquizofrenia. Sin embargo reconozco que me ha dado la posibilidad de sacar fuera de mí unas ganas enormes que tenía de gritar", confesó.
Entre el numeroso elenco de este montaje que cuenta con 25 actores acompañan a Hermes en la escena Mercedes Sampietro, María Asquerino, Carmen Machi o la jovencísima Aida Folch, que debuta en el teatro con su papel de la Chiquilla.
Sampietro recordó que en el Teatro María Guerrero ha pasado sus años profesionales más felices y elogió la escritura de Koltès que, como nadie, "habla de la vida de hoy a través de una metáfora". Su papel, el de la señora elegante, es "una víctima más del absurdo mundo que estamos creando", explicó la actriz.
Por su parte, María Asquerino, que interpreta a la patrona, aclaró que, a pesar de hacerse retirado de la escena hace tres años, no pudo "resistir" la tentación de volver cuando Gerardo Vera (director del CDN) y Lluís Pasqual (con quien nunca había trabajado) se lo propusieron. Se alegró de tener un papel "muy corto" que, por una vez, apenas ha tenido que aprender.
SUGERIR UN ESPACIO
Frederic Amat es el responsable de la escenografía y el vestuario de la función. El escenógrafo, que se calificó a sí mismo de "francotirador", realizó también los dos montajes anteriores de 'Roberto Zucco' junto a Pasqual. "Los tres son muy diferentes. en esta trinidad de Zuccos hay un hilo conductor: la poética de la obra de de Lluís Pasqual", dijo.
Amat señaló también que el director de escena ha logrado en cada una de todas estas ocasiones dar una visión "cada vez más madura y sintética" y aseguró que el trabajo escenográfico ha sido "complejísimo" porque no se trataba de decorar un texto sino de "sugerir un espacio desde una dimensión poética que acompañara el trabajo de Pasqual".