Juan Diego Botto debuta como director teatral con 'El privilegio de ser perro', cuatro monólogos que abordan el tema de la inmigración con dramatismo, ironía, humor e ilusión. 'Definitivamente Adiós', escrita por Roberto Cossa; y 'Arquímedes', 'La carta' y 'El privilegio de ser perro', creadas por Botto, son las piezas que conforman la totalidad de una obra interpretada por Ernesto Arango y Alejandro Botto.
Tras un intento "ambicioso" de adaptar textos de grandes autores como Kafka, el recién estrenado dramaturgo, que el 4 de abril presentó el espectáculo en el Centro de Nuevos creadores, resaltó que 'El privilegio de ser perro' es una obra escrita "con mucha humildad, surgida de la necesidad de contar historias sobre un tema que me toca muy de cerca", los distintos aspectos de la vida de un inmigrante.
Botto pretende que el público "reflexione" a lo largo de los cuatro monólogos, con los que ha satisfecho una de sus "tentaciones", contar historias desde su punto de vista pero "no dirigir por dirigir". Como actor, "me gusta contar historias pero da rabia no poder expresarlas como quisieras", matizó. Asimismo, aclaró que este caso los textos nacen más bien de "un impulso".
"LA IDEA DE UN ACTOR ILEGAL"
El ya autor teatral, que verá publicados sus textos y el de Cossa próximamente con el sello Aleph, empezó a escribir 'El privilegio de ser perro' a raíz de vivir con su primo, Alejandro Botto, el 50 por ciento del elenco de actores, que emigró desde Argentina y le contó sus aventuras y desventuras desde entonces. "En un momento dado de complicación de papeles, Alejandro estuvo a punto de marcharse y le convencí para que esperara a que yo terminara los monólogos", relató. Según admitió el autor entre bromas, "me atemorizaba la idea de estrenar con un actor ilegal, y hemos rozado esa tesitura".
El espectáculo abre con la pieza escrita por Cossa, 'Definitivamente Adiós', un viaje de ida y vuelta de España a Argentina a través de un primer exilio exilio en 1939 desde Madrid a Buenos Aires y años más tarde el regreso a la capital española en el 76. "Dos huidas como consecuencia de dos golpes de estado", dijo Botto. En este texto, añadió, Cossa termina con "un punto de esperanza, un mensaje optimista y la ilusión por cambiar las cosas". Además, el director comparte la idea de que "cambiar las cosas está en nuestras manos".
'Arquímedes', que sigue en la obra al texto de Cossa, pretende "jugar con la perversión del lenguaje" sobre la que en ocasiones se asientan los discursos más xenófobos. Con "ironía y sin llegar al esperpento", el personaje de esta pieza, justifica la "exclusión de personas mientras recita a Heráclito o Lorca", explicó. Concretamente "me he inspirado en un político madrileño", declaró el director con tono sutil.
A LOS "RESPONSABLES DE EUROPA"
Un momento especialmente conmovedor es el que ocupa el monólogo 'La carta', basado en un hecho real, que narra el viaje en el tren de aterrizaje de un avión de dos africanos adolescentes que escribieron una carta a los "responsables de Europa" antes de morir congelados por las bajas temperaturas. Desde la ingenuidad y la ilusión, el director y autor de la pieza ha querido "imaginar la conversación" de aquellos chicos de quince años, y arrojar luz sobre la herida de un continente que parece condenado a la desidia del resto del mundo.
Finalmente, la obra cierra con 'El privilegio de ser perro', que además da título a la totalidad del espectáculo. El texto trata el exilio desde una perspectiva "más política", buceando en la dificultad de adaptación de un latinoamericano en un país del norte del planeta. Por otro lado, el actor y ahora dramaturgo señaló que le hubiera encantado participar en la obra 'El Zoo de Cristal' de Tennessee Williams, que se estrenará próximamente y donde participan su madre y su hermana, Cristina Rota y María Botto, respectivamente. "Trabajar yo en esa obra también me parecía demasiado tragedia griega", concluyó.
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