Los próximos días 24, 26 y 28 de julio Salamanca acogerá el estreno de la ópera de Monteverdi "L'incoronazione di Poppea" ("La Coronación de Poppea") que se representará en el Teatro Liceo.
Esta ópera, la última de Monteverdi, forma parte de los actos conmemorativos del 250 aniversario de la Plaza Mayor salmantina y conecta muy bien con las celebraciones, pues tanto la ópera como el ágora son obras barrocas.
"Salamanca 2005. Plaza Mayor de Europa" coproduce esta ópera patrocinada por Caja Duero y que será puesta en escena por el Concerto Italiano.
Es una obra en la que se celebra la corrupción a todos los niveles y también se celebra el poder del amor. Ya que éste desencadena todos los acontecimientos. Se trata de la historia de una mujer, Poppea, que enamora a Nerón motivada únicamente por una devastadora ansia de poder. Es una lucha de valores cuya historia es perfectamente adaptable a los tiempos actuales.
La obra está envuelta de sensualidad turbia en una trama que no da lugar al descanso, pues nunca se pierde la tensión. La música es el medio para reforzar el poder de la palabra y crear mayor emoción. Y es que ésta no es una ópera lírica clásica si no que en ella se mezcla la voz hablada y la cantada.
Todos los personajes se encuentran en el bando de "los malos", movidos por emociones humanas pero que muestran una pérdida total de los valores humanos. De modo que el espectador no sabrá con quien quedarse y tampoco le dará tiempo a decidirse debido al mecanismo de comunicación tan rápido y directo que caracteriza a la obra.
La dirección corre a cargo de Rinaldo Alessandrini, que calificó la ópera como "la obra maestra de Monteverdi, la más perfecta del siglo XVII".
Para la decoración Alessandrini ha escogido un decorado romano para el que han utilizado el fondo del escenario del Liceo salmantino ya que "encaja perfectamente en la escenografía". Escenario que contrasta con el vestuario, que es de estilo moderno. Contraste que también se da en los personajes y en la ópera en sí misma pues consta de dos partes, una histórica y otra cómica.
Rinaldo Rosselini, que lleva más de veinte años en la escena de la música antigua, es un artista polifacético, además de fundador y director del Concerto Italiano, es organista, clavecinista y fortepianista.