La bailaora Eva 'La Yerbabuena' señaló hoy, en el marco de los cursos de verano de la Universidad Pablo de Olavide que, aunque el flamenco necesita más apoyo institucional, el problema no está en las ayudas por parte de la Administración, sino en la "forma" de esas subvenciones, pues se debe crear una infraestructura para empujar que este arte llegue a "todos los niveles", añadiendo, así, que "el apoyo no sólo se tiene que centrar en las grandes figuras, también debe alcanzar a la gente que empieza desde abajo".
En declaraciones a Europa Press, 'La Yerbabuena' explicó que el apoyo al flamenco, ya sea desde el Ministerio o desde la Junta de Andalucía, "debe ser un apoyo algo más que económico, debe ser un apoyo presencial, impulsando que representantes de las instituciones acudan a los estrenos".
Además, incidió en que "se tiene que gestionar la posibilidad de la creación de un teatro, en Andalucía, Madrid o cualquier otra parte, en el que cada día del año se pueda ir a ver flamenco y donde se pueda exponer el trabajo de gente con más nombre y con menos, evitando que haya personas que se queden en el camino porque no dispongan de estas posibilidades".
Asimismo, apuntó que, aunque se tiende a hacer responsable a la Administración, "también el artista tiene que empezar a invertir en su trabajo y a luchar para que haya una infraestructura, ya que en el flamenco no hay unión ni confianza entre los propios artistas, un factor que también perjudica la situación de este arte".
De este modo, a lo largo de la conferencia-coloquio que pronunció en el curso de la UPO 'El flamenco de ayer y de hoy' la bailaora reveló que, a pesar de haber escuchado muchas veces que el flamenco es una forma de vida, eso es algo que "no ha visto". "A mí me ha tocado vivir en una época distinta, en la época de Miguel Poveda, Segundo Falcón y muchos otros, que tratan de abrirse camino es este mundo y ser ellos mismos", apostilló.
'La Yerbabuena' resaltó que no baila para bailar mejor que nadie, sino para bailar mejor que ella misma, añadiendo, además, que " lo importante es bailar, sea en España o el extranjero, la satisfacción es la misma". Sin embargo, reveló que el caso de Sevilla "es especial, una sensación inexplicable, una alegría y un sentimiento único, al saber que hay muchos compañeros que te han dado un sitio simplemente para disfrutar".
La bailaora confesó no haber dado nada al flamenco, sino todo lo contrario, haber recibido todo de él, porque "este arte me ha permitido encontrarme a mí misma". Además, consideró que, ante todo, "se debe ser persona, hay que subir peldaño a peldaño, ya que lo difícil no es llegar sino mantenerse, así, para ser un buen bailaor se debe tener un amor incondicional al flamenco y respetar a las personas y a este arte por encima de todo, pues hoy en día cualquiera puede ser artista".
EL ALMA
"Cuando me enteré de que el corazón era un músculo me sentó muy mal, ya que para mí era una caja sin fondo donde se guardaban los sentimientos, pero entonces apareció la palabra alma, que cambió no sólo mi carrera profesional, sino también mi vida". A este respecto, citó a Belmonte, quien decía que "para torear bien uno se tiene que olvidar de que tiene cuerpo", esto, agregó, "se aplica también al baile, cuando el corazón te late a 160 pulsaciones por minuto, te dejas guiar por el alma".
Por otra parte, observó que en el flamenco "uno todavía se encuentra con muchas trabas, la traba del paisaje, de dónde eres, de tu raza, de tu altura y de lo que estás dispuesto a aceptar". "A mí se me reprocha que no acuda a determinados eventos, pero yo no necesito emborracharme en las fiestas para vivir el flamenco, yo me emborracho del cante, la madre de este arte", matizó
Igualmente, señaló que "no se trata de ser artista o figura, se trata de bailar, por lo que una vez que comienzas a bailar eres bailaor, un artista es otra cosa, hay gente a quien le gusta el arte y gente a quien le gusta el artisteo".
La bailaora se consideró "afortunada" por haber sabido rodearse de gente a quien quiere, "pues los conocidos no son lo mismo que los amigos". En este sentido, destacó el "privilegio" de tener a un guitarrista de" la talla" de su marido a su lado, "ya que la música y el baile son una sola cosa, por lo que su colaboración y la de mi equipo dan forma a la compañía Eva 'La Yerbabuena'".
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