El nacimiento de la televisión

Cuando hoy pulsamos el mando a distancia para buscar algo que valga la pena en cualquiera de los cientos de canales disponibles, cuesta trabajo imaginar que para el abuelo de tu abuelo, la posibilidad de que se transmitiesen imágenes a distancia instantáneamente era algo impensable, casi mágico.
También es cierto que no ha sido un invento fruto de la casualidad o de la improvisación sino que se ha recorrido un largo camino hasta llegar al panorama televisivo actual.

La aparición de la idea y de los primeros intentos viene de finales del siglo XIX cuando ya han aparecido el telégrafo y el teléfono. Si el sonido ya se podía transmitir a distancia el siguiente paso era, obviamente, la imagen. Como curiosidad, Internet está siguiendo los mismos pasos desde la transmisión de texto pelao y mondao hasta la difusión multimedia que hoy promete pero que no tiene.
Desde un principio, los científicos comprendieron que no era factible enviar las imágenes y se esforzaron en encontrar un procedimiento de codificación de la imagen descomponiéndola en líneas.
En 1860 el francés Caselli crea un aparato, el pantelégrafo, que servía para transmitir imágenes a distancia y cuyo revolucionario concepto no nos debe costar comprender hoy día.
El sistema constaba de un emisor y un receptor. La imagen se grababa en una placa metálica barnizada; al grabar las líneas el dibujo se dejaban al descubierto partes metálicas de la placa. Un estilete electrificado recorría la placa en sucesivas líneas horizontales y en los puntos donde hacía contacto con el metal, dejaba pasar una pequeña corriente eléctrica. Esta señal eléctrica era recibida por otro aparato igual y perfectamente sincronizado pero cuyo estilete pasaba sobre un papel especial que cambiaba de color en los puntos donde recibía una señal eléctrica. No era útil en absoluto pero la semilla estaba sembrada.

En 1897, Karl Braun inventa el tubo de rayos catódicos pero no le encuentra ninguna aplicación práctica.

Ya en el siglo pasado, se empiezan a hacer los primeros intentos con células fotoeléctricas basadas en el selenio, como la Rueda de Nipkov, que intentan codificar diferencias de luminosidad para ser codificadas eléctricamente y transmitidas hasta un receptor. Sin embargo ninguno de estos inventos alcanza un uso práctico por su poca definión.

Los primeros dispositivos mínimamente satisfactorios para la capatación de imágenes se inventan en la década de los veinte del siglo pasado y son, primero, el iconoscopio del físico ruso Vladimir Kosma Zworykin y, después, el tubo disector de imágenes del norteamericano Philo Taylor Farnsworth. Ambos sistemas ya se basan en el tubo de rayos catódicos. El funcionamiento del sistema de tubo es el siguiente:
- la cámara dispone de una pequeña placa en la que se acumulan miles de detectores de luz; cuando una señal luminosa incide en uno de ellos se produce una corriente eléctrica. Esta corriente eléctrica es leída o se comprueba en líneas horizontales de izquierda a derecha y de arriba a abajo en intervalos regulares (en la actualidad el estándar es 24 veces por segundo)
- el aparato emisor lanza al aire una potente señal radioeléctrica constante que es mínimamente modificada por las oscilaciones recogidas en la cámara
- el aparato receptor está constantemente haciendo pasar un debilísimo rayo eléctrico hacia la pantalla a través de un campo magnético. Al descodificar la señal recibida, lo que hace el televisior es modificar el campo magnético que apunta el rayo y dirigir a éste hacia un determinado punto de la pantalla. La pantalla está recubierta en su cara interior por fósforo, material que se ilumina al recibir la minúscula corriente que el rayo le aporta.

Desde luego, en esta explicación se ha obviado cualquier complicación técnica del sistema para facilitar su comprensión; el sistema es infinitamente más sofisticado. Por ejemplo, junto a la señal de luz/no luz debe ir otra señal que indique al receptor qué señal corresponde al punto 1 (la esquina superior izquierda) para empezar a dibujar la imagen con un perfecto sincronismo.

En los años 30, los progresos se suceden y en la Alemania nazi ya se consiguen las primeras transmisiones de televisión tal y como la conocemos hoy día pero todos los avances quedan detenidos con la llegada de la Segunda Guerra Mundial.
Acabada la guerra, con el impulso tecnológico adicional que ésta había supuesto, todo está ya listo para que se realicen las primeras transmisiones regulares. Los segundos en diponer de estaciones de televisión son los estadounidenses que, fieles a su estilo, montan las primeras esmisoras con carácter experimetal y comercial a la vez. Le sigue el Reino Unido a través de la British Broadcasting Corporation, la BBC. La Unión Soviética empieza sus transmisiones regulares en 1948.
El resto de los países se van incorporando poco a poco a esta ola imparable. En España la emisiones de Televisón Española comienzan con carácter experimental en 1952 y en 1956, se establece una programación regular. En México, las primeras emisiones comienzan en 1950 y se consolidan en 1955 con la creación de un único canal comercial.

La gran expansión se produce en los años 60, con el abaratamiento de los receptores y las transmisiones a gran distancia, empezándose a utilizar el satélite.

Pero la historia de la televisión acababa de empezar...


Vídeos sobre Televisión - El nacimiento de la televisión


Hay 2 comentarios
maria antonieta – mexico
12 De Septiembre De 2010 - 18:34
Ttulo: hgrutefuyeoru

hgyrtriyriyw

ruth maria – santo domingo
15 De Abril De 2010 - 00:58
Ttulo: la televicion

den la informacion mas resumida

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