MADRID, 29 (EUROPA PRESS)
La escritora y Premio Nadal 2002 Ángela Vallvey reivindicó hoy el papel de los libros frente a la televisión basura que está consiguiendo el declive de la ficción en favor de las pautas de realidad marcadas por el medio televisivo, aunque aseguró que sigue "fascinada" con su poder y que no desdeña ningún programa que sea capaz de reunir a una gran masa de telespectadores.
Durante su intervención en el seminario 'El drama como terapia' enmarcado en el seno de los cursos de verano que la Universidad Complutense de Madrid está desarrollando en El Escorial, Vallvey afirmó que hoy día el medio de comunicación básico capaz de transmitir emociones e historias es la televisión y reconoció que hasta hace aproximadamente un año ha sido 'teleadicta', que necesitaba "pegarse un chute" diario y nocturano de 'telebasura', pero que ahora no consigue encender el televisor.
El motivo de su aversión, según aclaró, fue una escena contemplada en el programa 'Crónicas marcianas' en el que escuchó las declaraciones de una "lesbiana con una pinta siniestra" que explicaba cómo podía mantener relaciones sexuales con su novia mientras tenía el período menstrual. Aseguró que en ese momento sufrió un "cortocircuito" y pensó que la vida es demasiado corta como para dedicarla a saber "cómo se le hace el un 'cuni lingus' a una tipa con la regla". "En ese momento apagué la televisión y no la he vuelto a ver", puntualizó.
LA LITERATURA COMO TERAPIA
La autora de 'Los estados carenciales' manifestó que, en nuestros tiempo, el leer una literatura de autoayuda demuestra el estado general de las sociedades "contemporáneas, infantilizadas, acomodadas y postmodernas" que consiguen un efecto de adormecimiento gracias a la presión publicitaria que obliga a "elegir lo que hay que desear", lo que indica, en palabras de Vallvey, que el ser humano es fácilmente manipulable.
También destacó que con "Los estados carenciales", novela con la que obtuvo el premio Nadal en 2002, pretendió escribir un libro en el que poder hacer una sátira de los libros de autoayuda, género que no le parece simple pero del que considera que no tiene la complejidad suficiente como para comprender la vida humana. En este sentido, recomendó 'La Odisea' y la 'La Ilíada', ambas de Homero, y 'Frankenstein' de Mery Shelley como perfectos manuales de ayuda personal porque son "metáforas de la vida".
Vallvey concluyó su ponencia recordando que la realidad se ha instalado en la sociedad actual debido a la televisión y a acontecimientos como los atentados terroristas del 11-S en Nueva York o el 11-M en Madrid y señalando que el hombre es "un mono que necesita no oír historias".
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