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Carme Portaceli dirige en el Español 'Sopa de pollo con cebada', de Wesker, una reflexión sobre los cambios políticos
MADRID, 1 (EUROPA PRESS)
Carme Portaceli dirige en el Teatro Español 'Sopa de pollo con cebada', del británico Arnold Wesker, un texto que reflexiona sobre los cambios políticos sucedidos tras la Segunda Guerra Mundial en el panorama europeo. La función estará en cartel entre el 3 y el 6 de febrero.
Este montaje es el primero con el que el director del Español, Mario Gas, inicia la colaboración con los centros dramáticos autonómicos. En esta ocasión viene a la capital Teatres de la Generalitat Valenciana. Su responsable, Juan Vicente Martínez Luciano, señaló que la intención de esta institución es abordar grandes textos clásicos que siguen teniendo vigencia absoluta en nuestro tiempo.
Portaceli explicó hoy que su interés por esta obra (cuyo autor es uno de los responsables de la recuperación del realismo social en el teatro junto a Harold Pinter y Jonh Osborne) surgió cuando al leerla descubrió que había en él "una esperanza que deseaba transmitir a las gentes de hoy día".
La función se centra en tres periodos históricos: 1936 ("un acto lleno de euforia en el que se suceden las manifestaciones contra los fascistas en la calle"); 1946 (cuando se produce la primera decepción tras la Segunda Guerra Mundial y las primeras deserciones); y 1956 (decepción absoluta de la era industrial y caída de la URSS como modelo de sociedad).
La obra cuenta la historia de una familia protagonizada por Sara y Harry Kahn (Pilar Martínez y Enric Benavent). Frente a la actitud activa, luchadora e ilusionada de la mujer aparece la pasividad e inmovilidad del hombre que llega a traducirse incluso en una parálisis física y que se aproxima, como definió Benavente, al "encefalograma plano".
MONTAJE CERCANO
Una de las originalidades de este montaje ha sido un replanteamiento absoluto de la escenografía, diseñada por Paco Azorín. El público estará sentado en unas gradas situadas dentro del propio escenario y que invaden parcialmente el patio de butacas. Los actores, por su parte, se moverán en torno a una gran mesa central dispuesta en una plataforma giratoria.
Toda esta transformación del tradicional escenario a la italiana tiene como finalidad y objetivo un acercamiento al público que, prácticamente, puede llegar a tocar a los actores. Azorín explicó que se trataba de que el público "rodeara" el espectáculo.
Por su parte, Mario Gas dijo que esta obra no trata sólo la historia de una familia sino que se adentra en una desilusión política general y colectiva. El director del Teatro Español calificó la interpretación del elenco artístico de "homogénea" y afirmó que Wesker ha conseguido "ampliar y trascender" una estructura realista.
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