Published On: Mar, Mar 28th, 2017

La realidad sobre los precios globales de los medicamentos

Ayer Médicos sin Fronteras publicaba una nota de prensa en la que pedía que el medicamento más eficaz que existe contra la hepatitis C debería ser gratuito (o casi).

El sofosbuvir conforma la columna vertebral de la mayoría de los tratamientos combinados para la hepatitis C, una gama de antivirales de acción directa (AAD) orales que han llegado al mercado en los últimos cuatro años y que han disparado las tasas de curación.

En Europa, Gilead cobra hasta 54.600 euros por un tratamiento con sofosbuvir de 12 semanas. En Estados Unidos, Gilead fijó inicialmente el precio en 84.000 dólares (casi 78.000 euros), lo que suponía un desmesurado precio de 1.000 dólares por comprimido (925 euros). Mientras tanto, un estudio de la Universidad de Liverpool ha demostrado que el coste de producción por pastilla es inferior a un dólar (unos 0,90 euros).  

Enfrente está una multinacional que cobra unos precios altísimos por su tratamiento, el cual ha aumentado drásticamente las tasas de curación en los últimos cuatro años.

Sin embargo, ya en un artículo de El País de hace un par de años se aclaraba que en el coste de un medicamento hay que incluir los costes de desarrollo:

Desde que una compañía empieza a investigar una molécula hasta que la comercializa transcurren de media entre 10 y 15 años. De hecho, llegar a la fase de los ensayos clínicos, la más conocida para el ciudadano, supone unos cuatro años en los que hay que identificar un compuesto prometedor y hacerle las primeras pruebas, básicamente para comprobar su seguridad. Es la investigación básica o preclínica. Solo una de cada 10.000 moléculas estudiadas llega a convertirse en fármaco.

Con la autorización de las agencias reguladoras –FDA en Estados Unidos, EMA en Europa, AEMPS en España– es cuando empiezan los ensayos clínicos. Otros seis o siete años. Hay un mantra que se repite en la industria: sacar adelante un medicamento cuesta 1.000 millones de dólares. Los datos más actualizados hablan de una inversión total de 1.172 millones de euros.

¿Y por qué es tan caro desarrollarlo?

En la fase básica, un equipo de entre cincuenta y cien médicos y científicos desarrollará el compuesto durante varios años y en los ensayos clínicos miles de médicos de varios países controlarán a docenas de miles de pacientes durante años para comprobar si el medicamento mejora a otros existentes.

¿Qué habría que hacer para que los nuevos medicamentos fuesen más baratos?

Es muy fácil: hay que subir los impuestos (por ejemplo, el de sucesiones o quitar todos los meses cincuenta euros de cada nómina o pensión) para hacer más ciencia básica y difundirla gratuitamente para todo el planeta y después subvencionar los ensayos clínicos con ese dinero recaudado en España para que se beneficien todos los países del mundo. Así se podrían limitar los precios de los medicamentos a unos precios razonables o distribuirlos como genéricos.

Es así de sencillo.

Ahora a ver quién lo propone antes de las elecciones.



Displaying 2 Comments
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  1. David dice:

    Es que cuando le tocas el bolsillo a la gente, las cosas ya no son tan guays.

    • Mauricio Luque dice:

      Claro.
      Lo fácil es culpar al otro mientras a nostros no nos cuesta nada.
      Si hay que pagar, mejor lo hablamos tranquilamente. 🙂

      Las cosas no son nunca tan sencillas como parecen.

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