Alemania tiene una larga tradición de castillos medievales. Cada año llegan miles de turistas a apreciar las bellezas y el encanto de estos monumentos.
He escogido cuatro de mis castillos favoritos para contarle al lector algo de su historia. Si piensa viajar a Alemania, le gustará visitarlos y sentir también ese encanto. Estos cuatro castillos que voy a describir están situados al sur del país, por lo tanto no tendrá que recorrer mucha distancia para verlos todos.
1. Heidelberg
El Castillo de Heidelberg, hoy en ruinas, es enorme y tiene una escalinata secreta para ascender hasta su sección superior. Muy poca gente lo sabe, y la mayoría sube al castillo "trepando la colina". Usted también puede hacerlo, claro, pero imagine la sorpresa que sentirán cuando lo vean aparecer por otro sitio. Y para usted será emocionante subir 300 escalones (cada uno con su número tallado) y observar los alrededores desde las alturas.
Heidelberg es una pieza importante dentro de la historia, y a su alrededor se extiende un área residencial muy exclusiva y cara. Muchos famosos viven en la zona, como Stefi Graff y algunos afamados científicos. Desde allí puede coger el "Philosophenweg" (el camino de los filósofos), sólo conocido por los locales, así que tal vez tenga que preguntar la dirección que debe seguir para alcanzarlo. Pero le aseguro que si lo recorre, al llegar al final tendrá la más maravillosa vista de Heidelberg, su castillo y el río Neckar.
2. Schwetzingen
No lejos de Heidelberg (a unos 10 km.) se encuentra el pueblo de Schwetzingen. Su rasgo más importante es que, aún con sólo 22.500 residentes, cuenta con un enorme castillo. Cuando visite los castillos alemanes verá que algunos de ellos no son muy grandes, pero todos son muy bellos.
El Castillo de Scwetzingen no es precisamente hermoso, pero sí impresionante. Las autoridades de la ciudad invierten casi todo el dinero de las entradas (sólo 2,50 € por persona) en el mantenimiento del castillo. Usted comprobará personalmente lo bien conservado que se encuentra, y cómo se lo adorna con plantas y flores en cada esquina. Originariamente fue un pequeño palacio medieval, extendido a través de los siglos hasta alcanzar sus grandes dimensiones durante el gobierno del elector Carl Theodor (1724 - 1799). Para esta época ya se había convertido en una residencia veraniega, con un complejo de jardines sin igual en toda Europa.
Su historia se remonta hasta el Barroco, el Rococó y el Clasicismo. Su estructura muestra una construcción básica que data de la Edad Media, la cual fue modificada durante el Renacimiento.
Después de visitar este castillo, no debe perderse los irresistibles cafés y restaurantes que hay frente a él, en la "Schlossplatz" (Plaza del Castillo). Hay siete justo frente al monumento, y muchos más en áreas más alejadas. Allí concurre gente de todas las edades, por lo que le resultará muy fácil entablar conversación con los pobladores. Casi todos los más jóvenes hablan inglés, por lo que no tardará en encontrar un intérprete.
3. Stuttgart
En el área de Stuttgart encontrará ¡siete castillos!. Aquí nos dedicaremos solamente al castillo nuevo, pues se trata del mayor y más hermoso de los castillos de Alemania.
El Castillo Nuevo de Stuttgart fue construido en 1746 como un palacio residencial representativo del Barroco, para el duque Carl Eugen von Wuerttemberg. Tras sesenta años de construcción con repetidas interrupciones, se completó finalmente en 1807. Sirvió como residencia y palacio representativo a los duques de Württemberg y algunos reyes. Fue parcialmente destruido durante la Segunda Guerra Mundial, y luego restaurado para su uso como administración ministerial.
Cuando acabe de recorrer este impresionante castillo, tal vez le interese bajar al centro de la ciudad, donde encontrará buenos restaurantes y cafés.
4. Rastatt
Este pueblo está situado cerca de la ciudad de Karlsruhe, 70 km. al sur de Heidelberg. El castillo de Rastatt es considerablemente grande también, y está perfectamente conservado desde su construcción, entre los años 1700 y 1707. Es la residencia barroca más antigua sobre el Rhin superior. Fue construida por el arquitecto italiano Domenico Egidoi Rossi basándose en el palacio de Versalles, para Margrave Ludwig Wilhelm von Baden, llamado "Türkenlouis" (Luis el Turco).
Este área es bellísima y el pueblo invierte grandes sumas en el mantenimiento de este castillo, por lo que disfrutará igualmente de ambos. Y luego de visitar el castillo, podrá recuperar fuerzas en alguno de los bonitos pubs y restaurantes de la zona.