Las cataratas del Niágara

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Hasta hace unos treinta años, la única atracción de las cataratas del Niágara eran los saltos de agua en sí mismos. Hoy, la región de las cataratas ha crecido mucho turísticamente.

Décadas atrás, el reloj floral, los paseos en bote de la Dama de la Niebla que llevaban al turista muy cerca de los saltos, el aerocar sobre las cataratas, eran los reclamos por excelenciapara los visitantes. La Torre Minolta también existía entonces, pero no la moderna Torre Skylon. Las cataratas del Niágara eran un destino tradicional para la luna de miel, con hoteles que tenían jacuzzis en forma de corazón y otros detalles románticos.

Actualmente, todas esas atracciones aún existen pero la ciudad de las Cataratas del Niágara ha experimentado una explosión de crecimiento en hoteles y atracciones turísticas que incluyen un gran casino construído en los últimos años.

Esta maravilla natural consiste en dos saltos de agua principales: los Saltos de la Herradura (en Canadá), de forma semicircular, desde donde los temerarios en canoa se lanzan hacia el río, y los Saltos Americanos (en EE.UU.), más pequeños, a la izquierda de los anteriores. Las Cataratas del Niágara quedan a 30 minutos del aeropuerto de Buffalo y a 90 minutos del de Toronto.

Del lado canadiense hay una enorme plataforma rocosa que ha sido transformada en el Parque Victoria. Desde allí se aprecian las más hermosas vistas de las cascadas, siendo la más impresionante la de la Herradura. Durante la temporada alta, la ruta Niágara (que cambia su nombre por el de Ruta del Río al atravesar el Parque Victoria) suele estar congestionada de turistas, por lo que le aconsejamos estacionar el coche a cierta distancia y acceder a los miradores a pie. Es recomendable realizar los paseos por la mañana temprano o al atardecer, momentos en que las cataratas ofrecen todo su esplendor, adornadas de arco iris que se forman en medio de la niebla. Otra vista magnífica se aprecia en plena noche, pues hay un sistema de luces coloridas que dan al paisaje una apariencia teatral.

Aunque hay excelentes hoteles de ambos lados, las mayores comodidades y atracciones turísticas están en la zona canadiense, que también ofrece las mejores vistas de ambos saltos. Hay hoteles y moteles para todos los gustos y bolsillos, desde enormes complejos turísticos a pequeños albergues. En cuanto a los restaurantes, los encontrará también de todas las categorías, desde los "fast-food" hasta los más elegantes, con vistas a las cataratas iluminadas de colores durante la noche.

Las atracciones para el turista incluyen excursiones en bus, un teatro I-Max, paseos en lancha a motor y mucho más. Hay quienes consideran que la inclusión de ciertos entretenimientos turísticos como los mini-golfs, el Museo de Cera y el "Increíble pero real" de Ripley le han dado al área un toque chabacano. Pero se trata de convertir a las cataratas en un lugar para todo el mundo, incluyendo la familia.

Cerca de las cataratas se encuentra Marineland, el equivalente canadiense del Mundo Marino de Florida y California. Esta atracción es la mejor de su tipo en Canadá, y en el sitio se pueden admirar animales marinos y terrestres. Además de los excelentes espectáculos con las tradicionales ballenas asesinas, delfines y leones marinos, Marineland cuenta con ballenas Beluga del Ártico norte.

Un punto de interés que a menudo se pasa por alto es la vecina ciudad de Niágara Sobre el Lago, a la que se accede fácilmente conduciendo 10 minutos en dirección norte. Esta ciudad de elegantes tiendas, sede del Festival de Teatro Shaw, es completamente distinta de las ajetreadas y más turísticas Cataratas del Niágara. Definitivamente, es un sitio que hay que visitar para disfrutar de un bonito descanso de las muchedumbres que se agolpan junto a los saltos de agua. Es un sitio fabuloso para ciclistas y skaters.

Para los entusiastas del vino, hay numerosas bodegas en el área que rodea al Niágara en Ontario, Canadá. Muchas de esas bodegas están abiertas al público para la degustación, y tamién ofrecen visitas a sus viñedos. En este área se elaboran los famosos vinos helados de Ontario. Si nunca ha probado este exquisito vino hecho de uvas heladas recogidas en pleno invierno canadiense, aquí tendrá la oportunidad de hacerlo, no sólo en las bodegas sino también en los numerosos restaurantes del lugar.

Las cataratas del Niágara son una gran atracción en sí mismas, pero hay más aún para ver y hacer además de las acostumbradas excursiones tan promocionadas. Si no ha estado nunca en este sitio, vale la pena que lo visite y extienda su paseo a Toronto.
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