La porcelana de Limoges

Europa Press

La porcelana de Limoges explota y muestra todas sus posibilidades en una sorprendente exposición organizada en la sala 'Enrique Cook' del Taller Escuela de Cerámica de Muel. 'I+D Porcelana de Limoges en Muel' ha sido producida por la Diputación de Zaragoza con la colaboración del Centro de Investigación sobre las Artes del Fuego y la Tierra (CRAFT) de Limoges, centro fundado en 1993 por iniciativa del Ministerio de Cultura francés con el fin de investigar y revitalizar el tradicional trabajo en cerámica.

La exposición ha sido inaugurada hoy y permanecerá abierta al público hasta el 1 de junio. El acto de inauguración ha contado con la presencia del diputado delegado del Taller Escuela de Cerámica de Muel de la Diputación de Zaragoza, Óscar Lorente; el director del taller, Luis Navarro; los comisarios de la muestra Martine Soria y Nestor Perkal; así como numerosos responsables de centros cerámicos y de investigación de España.

La innovación y el diseño se unen en esta exposición en la que la cerámica se presenta en distintas formas y mezclada con otros materiales, representando desde las tradicionales vasijas, a piezas como una portería de fútbol, en porcelana y metal; lámparas; bodegones; pastilleros; muebles de cerámica y madera; vidrieras, realizadas en placas de porcelana de un milímetro; joyas; lavabos; boyas; e incluso aparatos como un teléfono, que efectivamente funciona, o un prototipo de radio, que a modo de almirez, propone buscar las emisoras removiendo su interior. Así, artistas de distintas procedencias y edades sugieren al visitante reflexionar sobre los usos de la cerámica, así como sobre la muerte, la fragilidad o el erotismo.

'I+D Porcelana de Limoges en Muel' inicia el recorrido expositivo con una instalación en la que se plantea al visitante las posibilidades de futuro de la cerámica, según explicó el comisario de la muestra, Nestor Perkal, a los medios de comunicación durante la visita a la exposición.

A través de piezas de porcelana rotas, destrozadas, se cuestiona si la cerámica ha llegado a su fin o si tendrá continuidad, si podrá seguir creando piezas originales en un futuro cercano. Con este planteamiento, se expresa las dificultades que atraviesa la cerámica en Europa, especialmente la porcelana de Limoge, por la competencia de otros materiales y los bajos cotes que pueden conseguirse produciendo en otros lugares.

Sin embargo, el resto de la exposición pretende mostrar que la cerámica sigue viva y tiene enormes posibilidades. Así, la siguiente pieza, de los mismos autores (Anne y Patrick Pirier) es una gran lámpara que analiza "la fragilidad del mundo y de las personas", con mensajes inscritos en sus 31 finas hojas de porcelana y metal.

Entre las piezas más espectaculares se encuentra una vidriera realizada en porcelana y con inscripciones en litografía. En la pieza, obra de Philippe Favier, la luz atraviesa las placas de un milímetro dejando ver las formas dibujadas por el artista, que remiten a un mundo de naturaleza. Estas son "vidrieras que ya están instaladas en una iglesia de Limoge", apuntó Perkal, y para grabar los detalles en las hojas "se sigue un proceso muy antiguo".

Otros artistas proponen juegos con sus obras. Este es el caso de las boyas en porcelana de Olivier Severe, que intentan "cambiar el sentido de la percepción", ya que al verlas "no se sabe si van a resultar pesadas o ligeras", o si estarán huecas. También, Pierre Charpin ofrece un juego de piezas, 13 floreros y cajas de loza, que apelan al erotismo y que "están teniendo un éxito increíble".

En todos los casos, "nos interesa una mirada distinta del artista, que no sea la habitual", en su trabajo con este material y, por este motivo, la muestra reúne piezas elaboradas no sólo por ceramistas, sino también por arquitectos y diseñadores gráficos.

Así, puede verse la maqueta de una casa, de Pablo Molestina, en la que la porcelana se usa para recubrir por completo el edificio, a modo de persianas abatibles; el uso de la porcelana para recubrimientos de vigas de hierro; un lavabo diseñado por Javier Mariscal y elaborado por TAU Cerámica, desarrollado por completo con este material; o un wc, de Ron Arad, en forma ovoide, creado en 1996. Entonces, "era demasiado avanzado, pero hoy ya lo han copiado exactamente" como el original.

LIMOGE Y LA CERÁMICA.

A partir del siglo XVIII, fecha de la primera fabricación, la notoriedad de la cerámica de Limoges se desarrolló hasta tal punto que el nombre de la ciudad se asoció inmediatamente a la cerámica. En 1768, fueron descubiertos yacimientos de Caolin, mineral indispensable para la obtención de la porcelana blanca, dura y transparente, en Saint-Yriex-la-Perche, a treinta kilómetros al sur de Limoges. El descubrimiento se realizó casi por casualidad, cuando el médico de la localidad. le comentó a un boticario la existencia de una tierra que su mujer empleaba para lavar la ropa.

El análisis de la tierra permitió ver la calidad del producto. Su proximidad material a las explotaciones de materia prima, sumada a una tradición casi milenaria relacionada con la producción de esmaltes desde mediados del siglo XII que inundaron de joyas artísticas la Europa medieval, produjeron que Limoges se convirtiera en el centro de producción de porcelana de toda Francia.

Para recuperar esa tradición y con una clara apuesta por el futuro, el CRAFT fue creado en 1993. Desde entonces, tiene una doble vocación: renovar los lazos entre los industriales y los diseñadores y devolver a la utilización de la cerámica un lugar singular en el arte contemporáneo.

De tal modo, se trata de restablecer un círculo que consiste en abrir perspectivas a una industria y acompañarla de la vía de la innovación, mientras diseñadores, arquitectos y artistas son invitados a reconsiderar la utilización de la materia cerámica y a integrarla en su trabajo. El proyecto es a su vez, simple y ambicioso: producir piezas únicas o prototipos que sean expresión de su tiempo, teniendo como objetivo su comercialización.

El CRAFT desarrolla una reflexión sobre el papel del diseño y la creación artística, motores de innovación en la política empresarial. La creación de nuevos productos permite contribuir al desarrollo económico y a la imagen de marca de la empresa.

El centro constituye el enlace entre creación e industria, pone en contacto a los socios, controla la intervención de los diseñadores, estudia la viabilidad de los proyectos, su puesta en funcionamiento. En resumen, el CRAFT pone en evidencia que la innovación artística es una vía de desarrollo económico.

PROYECTO ARTISTAS.

Por otra parte, el diputado delegado del Taller-Escuela de Cerámica de Muel, Óscar Lorente, avanzó que la Diputación Provincial de Zaragoza está trabajando en "una nueva línea" para potenciar la cerámica y este centro.

Se está comenzando a gestar el 'proyecto artistas', con el que la Institución Provincial pretende que reconocidos artistas y diseñadores accedan a pintar sus cerámicas de Muel, otorgándoles "más prestigio y valor añadido". Para desarrollar este proyecto se están destinando 24.000 euros del presupuesto anual, indicó Lorente.
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