SINGAPUR, 7 (EUROPA PRESS)
El elevado precio del petróleo puede comprometer la rentabilidad durante el presente ejercicio de las compañías aéreas, que sólo podrán salvar el año si el barril se mantiene en el entorno de los 33 dólares por unidad, según advirtió hoy el director general de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), Giovanni Bisignani, durante la asamblea general anual de la organización celebrada hoy en Singapur a la que asistieron representantes de 276 compañías.
"El pasado año la industria sobrevivió a los cuatro jinetes del apocalipsis --SRAS, conflicto de Irak, terrorismo y economía-- y ahora aparece un quinto jinete, el precio del crudo, que podría sumar unos 1.000 millones de dólares (811 millones de euros) a nuestros costes y volver a negarnos la rentabilidad", apuntó Bisignani en su discurso a los asistentes.
La IATA había previsto inicialmente que las compañías aéreas lograrían en conjunto unos 3.000 millones de dólares (2.435 millones de euros) de beneficios, tras las pérdidas de 30.000 millones sufridas en los tres últimos años, si bien Giovanni Bisignani advirtió que estas previsiones se basaban en un precio medio del barril de petróleo de 30 dólares.
Para hacer frente a estos problemas, el director general de la IATA instó a las aerolíneas a diseñar nuevas estructuras de la industria. "Debemos evitar la rigidez y complejidad en nuestro negocio; la flexibilidad de costes nunca ha sido tan crítica como ahora, y esto incluye al capítulo laboral", apuntó Bisignani, quien subrayó que "los clientes pagan por el valor añadido, no por la complejidad".
"INDUSTRIA DE BAJO COSTE"
A su juicio, el término 'aerolíneas de bajo coste' es un "error", ya que la estructura del futuro debe ser la de "una industria de bajo coste", a la vez que insistió en que los cambios deben orientarse a un proceso de comercialización más sencillo y un planteamiento más efectivo en seguridad, relación con el resto de miembros de la industria y en el papel que tienen los gobiernos".
Así, instó a los gobiernos a asumir su responsabilidad en los costes que acarrea la seguridad nacional, que suponen unos 1.000 millones de dólares (811 millones de euros) anuales, que actualmente asumen las compañías.
Les invitó también a no regular en exceso el mercado. "Necesitamos libertad para dirigir nuestros negocios", afirmó. En ese sentido, criticó tanto a Estados Unidos como a la Unión Europea por centrarse en la política en lugar de en los imperativos comerciales en sus negociaciones sobre la creación de un área de cielos abiertos.
Asimismo, Bisignani consideró necesario un cambio en la legislación que rige el transporte aéreo en todo el mundo. "No podemos continuar con la Convención de Chicago de hace 60 años, porque ya no responde a las necesidades actuales".
Algunas de las grandes aerolíneas se mostraron favorables a este cambio legislativo, si bien las más pequeñas lo rechazaron considerando que de esta forma les resultaría más difícil competir con los gigantes del sector.
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