MADRID, 24 (EUROPA PRESS)
El presidente de la Asociación Nacional de Importadores de Automóviles, Camiones, Autobuses y Motocicletas (Aniacam), Germán López Madrid, considera que reducir los límites de velocidad para ahorrar combustible y reducir el impacto del efecto invernadero es una medida "teóricamente válida", aunque señaló que "el Gobierno debe de tener en cuenta una serie de variables que ya se están teniendo en cuenta en la Unión Europea.
López Madrid indicó, en declaraciones a Europa Press, que "el argumento de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, es teóricamente correcto, pero no tiene en cuenta variables muy importantes, que realmente se llevan estudiando en la Unión Europea desde hace mucho tiempo, sin las cuales estaremos siempre ante un planteamiento teórico, pero que en la práctica no tendrá ni los beneficios ni la viabilidad que a priori teóricamente se espera".
"De hecho, una correcta evaluación debería realizarse teniendo en cuenta los ciclos operativos que ya adaptó hace muchos años la Unión Europea para la evaluación de los consumos de los vehículos y que tiene en cuenta lo anteriormente expuesto. Estos ciclos dicen que de 1.200 kilómetros que se realizan en la Unión Europea, 800 de ellos se realizan en ciudad con velocidad de 50 kilómetros por hora, con acelerones y frenazos, con lo que el hecho de que la disminución de velocidad originaría un fuerte ahorro de combustible, en dos terceras partes es aplicable".
El presidente de Aniacam respondió así al anuncio realizado hoy por Narbona a la Cadena Ser de que el Gobierno estudia la posibilidad de reducir la velocidad tanto en carreteras locales como en autovías y también dentro de las propias ciudades con el fin de rebajar las emisiones contaminantes.
López Madrid no se refirió al impacto que pueden tener estas medidas en el sector, porque "es extremadamente prematuro decir como puede afectar esto". "Nos tienen que comunicar algo más. Lo que se ha dicho es impreciso, no se ha definido cómo, ni en qué áreas. Lo más importante es decir al Gobierno que tenga en cuenta una serie de variables que se están teniendo ya en cuenta en la UE. Empezar a elucubrar sobre cómo nos afectaría a nosotros sin ver el estudio es prematuro", añadió.
En este sentido, explicó que entre los factores que deben estudiarse destaca la mejora del ambiente del tráfico, con el fin de evitar desaceleraciones rápidas. "Podemos hablar de todo el tema de diseño y señalización de obstáculos, guardarraíles y carreteras de montaña con sinuosidades. El hecho de mejorar el ambiente de tráfico, la infraestructura, la señalización o la prevención, daría más resultado a la hora de reducir el número de siniestralidad, que el hecho de convencer y obligar a la gente a reducir la velocidad".
López Madrid valoró desde el punto de vista técnico la posible reducción de la velocidad máxima. "Una disminución, como dice la ministra, de la velocidad originaría un ahorro de combustible. Esto es teóricamente verdad, pero esta creencia debe de ser matizada. En primer lugar, porque el funcionamiento del motor fuera del punto óptimo puede originar un aumento sensible del consumo específico. En segundo lugar, gran parte del consumo se produce en desplazamientos de corto recorrido en los que el motor no alcanza los parámetros óptimos y la influencia de las aceleraciones y frenadas son muy importantes", añadió.
VELOCIDAD NO ES UNICO PARAMETRO PARA REDUCIR ACCIDENTES.
Además, el presidente de Aniacam indicó que "la velocidad no es el único parámetro para considerar cuando se habla de reducción de accidentes y daños en las personas, lo cual no significa que no sea uno de los parámetros, pero no el único".
Así, se refirió a las medidas implantadas por los fabricantes para evitar accidentes. "Lo que realmente genera siniestralidad es la brusca desaceleración, por supuesto producida por un exceso de velocidad. Los fabricantes llevamos muchísimos años trabajando en medidas que reduzcan la seguridad pasiva, todo el tema de la mortalidad o de la siniestralidad en el caso en que haya un accidente, como son los chasis deformables, por ejemplo", agregó.
"Teniendo en cuenta --prosiguió-- que no estamos diciendo que la velocidad no sea un factor de peligrosidad. Existe, pero el gran riesgo que se corre es que estamos olvidando factores tan o más importantes que la velocidad. Cerca de un 65% de los accidentes mortales se produce a menos de 60 kilómetros por hora. Esto es una prueba clara de que hay muchas otras causas de siniestralidad: distracciones, señalización, educación vial y alcohol, entre otros. No podemos desviar la atención sobre otras variables".
Por último, López Madrid realizó una explicación técnica a tener en cuenta para establecer la reducción de los límites de velocidad. "El consumo por kilómetro recorrido de un vehículo rodando a velocidad constante en condiciones óptimas es el resultado de dos sumandos. El primero, en función de la resistencia al movimiento en función del rozamiento con el firme, y el segundo, en función de la resistencia del aire. El primero es proporcional al peso del vehículo, y el segundo al cuadrado de la velocidad de este", señaló.
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