MADRID, 22 (EUROPA PRESS)
Reporteros Sin Fronteras (RSF) presentó hoy su informe anual 'Internet bajo vigilancia', que detalla la situación de la libertad de expresión en la red en cerca de sesenta países, y destaca que los derechos de los internautas, de los editores de páginas web y de los periodistas digitales, han retrocedido fuertemente desde los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Para RSF, la lucha contra el terrorismo ha tenido como consecuencia un refuerzo del control de la red, tanto en las democracias como en los regímenes autoritarios. "Hay cuatro países que encarcelan a sus ciudadanos, cuando abordan en la web algunos temas 'subversivos': China (63 ciberdisidentes entre rejas); Vietnam (7); Islas Maldivas (3); y Siria (2).
Además, el informe subraya que la censura de las publicaciones en línea no ha dejado de extenderse, "porque las dictaduras desarrollan tecnologías cada vez más sofisticadas para filtrar la Red". También en este aspecto, China y Vietnam se han convertido en "auténticos maestros en la materia".
Asimismo, los regímenes saudí, iraní, tunecino y turkmeno "bloquean el acceso a un abanico extremadamente amplio de sitios, que van desde la pornografía a las revistas independientes, pasando por las páginas que se refieren a las religiones prohibidas y a los Derechos Humanos", agrega.
"Algunos países adoptan una postura aún más radical", según RSF. así, los regímenes cubano, birmano y norcoreano, "en lugar de invertir en costosos servicios de vigilancia reservan la utilización de internet para una ínfima minoría de su población".
Reporteros Sin Fronteras afirma que las democracias "también han ido recortando poco a poco las libertades individuales de sus internautas". "Los objetivos son loables: luchar contra el desarrollo de los contenidos pedófilos en línea, colaborar en el desmantelamiento de las redes terroristas, proteger sus industrias culturales contra la piratería, etc..."
"Sin embargo, a los Gobiernos les cuesta encontrar un equilibrio entre el derecho de los internautas a expresarse, el respeto de la confidencialidad de las comunicaciones y los retos financieros y de seguridad, que cada vez se imponen más", expone el informe.
Y el resultado es que "en la mayoría de los regímenes democráticos, hoy internet se encuentra sometido a un régimen jurídico mucho menos protector de la libertad de expresión que el de los medios de comunicación tradicionales".
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