El estafador convicto Heribert Roedel compró el territorio ancestral de los enxets en Paraguay y luego los expulsó.

El estafador convicto Heribert Roedel compró el territorio ancestral de los enxets en Paraguay y luego los expulsó.
© Survival

Un grupo de indígenas enxets, en el oeste de Paraguay, han regresado a su hogar después de esperar durante casi 20 años junto al borde de una carretera a que les devolviesen oficialmente sus tierras.

La comunidad enxets de Sawhoyamaxa fue expulsada de su territorio ancestral en 1995 por Heribert Roedel, un ganadero alemán que se ha convertido en un importante terrateniente de los espesos bosques del Paraguay occidental.

Gran parte de su fortuna proviene de un fraude cometido contra ciudadanos alemanes, a los que convenció para que invirtieran en tierras de Paraguay, en una zona que ahora es reclamada por otro pueblo indígena, los ayoreo-totobiegosodes. El empresario fingió invertir su dinero en la mejora de la tierra cuando en realidad se estaba embolsando los fondos. Como consecuencia de ello, la Interpol emitió una orden de arresto contra Roedel.

Vídeo de Tierraviva que documenta el regreso de los enxets a su tierra.

Tras años de negligencia por parte del Gobierno paraguayo, durante los cuales diecinueve miembros de la comunidad murieron por causas evitables, entre ellos varios niños, los enxets de la comunidad Sawhoyamaxa llevaron su caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), con la ayuda de la organización local Tierraviva.

En 2006 la Corte dictaminó que el Gobierno debía entregar en un plazo de tres años 12.000 hectáreas de tierra, una fracción de su territorio originario, a los indígenas.

Pero el Gobierno no ha cumplido la orden del tribunal, y ahora la comunidad ha decidido regresar a su tierra ancestral por voluntad propia, a pesar del riesgo de ser expulsados una vez más.

Muchas familias enxets se han visto obligadas a vivir durante décadas en viviendas improvisadas construidas junto al borde de carreteras.

Muchas familias enxets se han visto obligadas a vivir durante décadas en viviendas improvisadas construidas junto al borde de carreteras.
© Survival

Un miembro de la comunidad declaró: “Durante estos 20 años hemos estado viviendo junto al borde de una carretera, viendo cómo las vacas ocupan la tierra donde vivíamos y donde vivieron nuestros padres. Estas tierras son nuestras y no queremos vivir más al lado de esta carretera, observando con impotencia el nacimiento de nuestros hijos y la muerte de nuestros padres y abuelos en esta vía”.

“Nuestra cultura, idioma y tradiciones están estrechamente ligados a esta tierra. Sin ella, corremos el riesgo de desintegrarnos como comunidad”.

Survival ha apoyado previamente a los Sawhoyamaxa y a otras comunidades enxets que reclaman los títulos de sus tierras. Muchos todavía luchan por la supervivencia, y viven desplazados y olvidados por el Estado paraguayo.

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