© ACNUR/D.Mbaiorem.Refugiados sudaneses de Darfur encuentran refugio bajo unos árboles en el lejano y fronterizo pueblo de Tissi, en Chad, donde las condiciones de vida son muy duras.

 

 

 

 

TISSI, Chad, 23 de abril de 2013 (ACNUR/UNHCR) – Cada uno de los árboles de este pueblo remoto en la frontera sirve de refugio a una familia procedente de las cercanías de Darfur, pero a pesar de las duras condiciones, la población civil desplazada que llega a sureste de Chad se siente feliz de haber escapado del conflicto tribal de las últimas semanas a lo largo de la frontera.

ACNUR y sus socios han estado ofreciendo su ayuda a recién llegados como Khadjidja, de 30 años, y a sus tres hijos. Además la Agencia de la ONU para los Refugiados ha comenzado a trasladar a miles de civiles, la mayoría de ellos mujeres y niños, hasta campos situados en el interior del país.

Miembros del equipo de ACNUR enviados para abrir una oficina temporal en Tissi han gestionado la llegada de 23.000 refugiados sudaneses y los han registrado en los campos. Otras 16.000 personas originarias de Chad también han llegado desde la frontera.

Khadjidja abandonó su pueblo tras el violento enfrentamiento por el control de las minas de oro que había surgido en marzo entre las tribus de Salamat y Misseriya, dentro y alrededor de Um Dukhun, una localidad de Darfur. “Abandonamos el pueblo cuando éste había sido incendiado y saqueado”, afirma Khadjidja, que añade que tardó dos días en llegar hasta Tissi. “Mi marido se quedó atrás para poner a salvo algunas de nuestras pertenencias antes de reunirse con nosotros”.

Como muchos otros, vino sin apenas nada hasta esta región semiárida del sureste de Chad, donde las temperaturas suben durante el día y caen más de 20 grados por la noche. Muchas personas han sido acogidas por generosas comunidades, pero éstas no pueden compartir sus hogares y sus recursos con todo el mundo.

“Debajo de cada árbol hay una familia”, apuntaba Abdellahi Ould El Bah coordinador de emergencias de ACNUR en Tissi. “Los refugiados están expuestos al viento y al sol durante el día y al frío por las noches”, y añade que muchos no tienen ni siquiera mantas.

Ould El Bah señala que algunos refugiados han estado bebiendo agua del río, arriesgándose a coger enfermedades transmitidas por el agua.

El equipo de ACNUR instalado en Tissi incluye expertos en agua, saneamiento e higiene así como agentes de protección, de registro y de logística. Los miembros del equipo han estado trabajando con el gobierno de Chad para gestionar las llegadas a lo largo de la frontera, en una franja de 60 kilómetros, y trasladar a la población civil hasta zonas más seguras.

“Como medida de seguridad, ACNUR está reubicando a 5.000 de ellos en el campo de Goz Amer, a 230 kilómetros al norte, donde les podemos ofrecer mayor protección y ayuda”, afirma Aminata Gueye, Representante de ACNUR en Chad. Además dice que se podría llegar a construir un nuevo campo para 25.000 personas en Sterena, a 25 kilómetros al norte de Goz Beida, la ciudad más grande en el sureste.
Desde mediados de abril, tres convoys de ACNUR han trasladado a unas 600 personas a Goz Amer. Los camiones también transportan algunos de los objetos personales que la gente pudo traerse consigo.

A su llegada a Goz Amer, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) da a los refugiados una ración mensual de comida deshidratada y ACNUR les entrega otros objetos como mosquiteras, bidones, mantas, esterillas aislantes, jabón y utensilios de cocina. Se han construido refugios para las nuevas familias y además el Fondo de Naciones Unidas para la Infacia (UNICEF) está ampliando la red de saneamiento del campo a estas áreas.

En el décimo aniversario del comienzo del conflicto en Darfur y la posterior crisis de desplazamiento que se produjo, una serie de campos en el este de Chad está acogiendo a casi 300.000 refugiados sudaneses. Aunque Khadjidja solo está empezando su vida en el exilio, dijo al ACNUR que no quería volver a Darfur.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here