Los datos se empeñan en llevar la contraria a Donald Trump presidente de los Estados Unidos. En concreto el número de inmigrantes que intenta traspasar la frontera sur desde México hacia los Estados Unidos no deja de crecer y el déficit comercial, especialmente doloroso para la administración Trump que había prometido reducirlo a la mitad, ha vuelto a crecer hasta niveles de 2008, el más alto en 12 años a pesar de las promesas de Donald Trump y de las tarifas y aranceles que ha impuesto a las mercancías provenientes de China y de otros muchos países.

Los datos muestran que el mundo real no escucha los tweets ingeniosos o las frases punzantes. La diferencia entre lo que EEUU importa y exporta ha llegado a un máximo de 621.000 millones de dólares en 2018. El déficit creció el 12% en un solo año y un 23% comparado con el que recibió del anterior presidente Barack Obama y cuya herencia Donald Trump prometía revertir

Este déficit comercial, que es el mayor desde 2008 y es un récord histórico, llega además a pesar del aumento de los aranceles a las importaciones desde China de productos esenciales para los fabricantes de coches o de aparatos domésticos, como acero o aluminio, que se aprobaron el año pasado

La estadística, pese a todo, refleja que el déficit con China en el intercambio de mercancías fue de 419.000 millones de dólares, un 11% más. A China le sigue México, con el cual el déficit comercial alcanzó los 81.500 millones de dólares, después de registrar un aumento del 15% en un solo año. México, por cierto, supera los 68000 millones de déficit comercial con Alemania, otro de los archienemigos de Trump. Con el conjunto de los países de la Unión Europea el déficit comercial asciende a 169.000 millones de dólares, un 12% más que en 2017.

El endurecimiento de la guerra comercial con Pekín no ha servido a Trump para obtener sus objetivos. La fuerza de la demanda interna en los Estados Unidos ha sido suficiente para compensar el efecto de los aranceles impuestos por la administración estadounidense en los meses pasados mientras las exportaciones estadounidenses se han visto perjudicadas por las reacciones de otros países a esos aranceles especialmente en el sector de la agricultura como respuesta al mayor proteccionismo de Trump y a la fortaleza del dólar inducida por las rebajas fiscales.

El presidente republicano prometió durante su campaña electoral de 2016 reducir el déficit comercial a la mitad en el medio plazo. Aseguraba que los tratados comerciales con sus socios cercanos México y Canadá serían revisados y las relaciones comerciales con China sufrirían un vuelco total. Nada más lejos de la realidad.

Lo único cierto es que la incertidumbre generada por esta escalada proteccionista está teniendo un impacto negativo en el crecimiento. Durante el año 2018 la economía estadounidense creció un 2,9% y posiblemente en 2019 solo crezca un 2,3% frente al 4% prometido por el presidente Trump.

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