El presidente argelino Abdelaziz Bouteflika dimitió ayer martes después de 20 años en el cargo y seis semanas de protestas masivas en todo el país con el objetivo de expulsarlo del poder a él y a su tan criticado círculo íntimo para crear una verdadera democracia en un país rico en gas. El anuncio se produjo poco después de que el poderoso jefe del ejército pidiera a Bouteflika, de 82 años y enfermo, que se retirara «inmediatamente».

Una multitud lo clebró pacíficamente en la capital, Argel, poco después de su anuncio. Tocando bocinas, cantando canciones y ondeando banderas argelinas, cientos de personas se reunieron el martes por la noche frente a la oficina central de correos, una plaza que se ha convertido en un símbolo del movimiento de protesta.

Abdelaziz Bouteflika
Bouteflika luchó en la Guerra de la Independencia de Argelia contra Francia en las décadas de 1950 y 1960 Llegó a la presidencia después del período más oscuro de Argelia, la insurgencia islámica de los años 90, que dejó alrededor de 200.000 muertos. Tras tomar el poder en 1999, Bouteflika consiguió restablecer la estabilidad en un país devastado por la violencia. La edad y los constantes escándalos de corrupción han acabado pasando factura a Bouteflika y sus colaboradores.

En los últimos días habían aumentado las tensiones entre el jefe del ejército y los seguidores del presidente, así como las sospechas de un posible golpe militar. La declaración del Ministerio de Defensa del martes pareció ser el último aviso y el catalizador de la renuncia de Bouteflika.

La dimisión se produjo un día después de que la oficina de Bouteflika dijera que se marcharía el 28 de abril, el final oficial de su cuarto mandato, pero sólo después de que se hicieran cambios «importantes» para asegurar la continuidad institucional. Esto suscitó el temor de que su séquito hiciera todo lo posible por preservar los intereses de los que se beneficiaban de su mandato (lo que se llama dejarlo todo atado y bien atado).

El martes anterior, el general Ahmed Gaid Salah, jefe de estado mayor militar, convocó una reunión de la más alta jerarquía militar que dejó claro que el llamamiento del jefe del ejército para que Bouteflika desistiera contaba con el respaldo del ejército,uno de los más importantes del continente africano. En un comunicado, el Ministerio de Defensa se refirió al equipo de Bouteflika como una «banda» y dijo que había convertido el «fraude y la malversación en una profesión».

Bouteflika ha sido raramente visto en público desde que sufrió un ictus en 2013 y la gestión del país había recaído en familiares y empresarios corruptos que se han enriquecido descaradamente durante estos años.

Su renuncia pone fin a seis semanas de marchas pacíficas de manifestantes que querían no sólo a Bouteflika sino a todos sus partidarios fuera del Gobierno.

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