Un equipo de científicos de Yale ha logrado revivir la actividad celular en los cerebros de dos cerdos muertos que habían sido sacrificados horas antes, desafiando las suposiciones previas de que las células cerebrales mueren irreversiblemente una vez que el flujo sanguíneo se detiene.

Según los investigadores, los cerdos habían estado muertos durante cuatro horas cuando  revivieron las células cerebrales. Los investigadores utilizaron un dispositivo especial que hizo circular una «solución química similar a la sangre» a través del cerebro del cerdo, que mantuvo la actividad celular durante seis horas tras el sacrificio.

Esto no significa que los cerdos estuvieran «vivos», en el sentido de que exhibían actividad eléctrica asociada con la «conciencia», según el Dr. Nenad Sestan, investigador principal de este estudio. Simplemente significaba que sus cerebros estaban «celularmente activos» pero no mostraban ninguna actividad eléctrica a gran escala que indicara conciencia.

Sestan asegura que los hallazgos tienen implicaciones profundas para las terapias de los accidentes cerebrovasculares que causan la muerte de las células cerebrales. El coinvestigador Stephen Latham, director del Centro Interdisciplinario de Bioética de Yale, afirma que el mismo proceso podría ser utilizado para preservar los órganos donados para trasplantes.

El experimento también ha suscitado algunas preocupaciones éticas. La bioética Nita Farahany, que ha instado a que se establezcan directrices éticas para experimentos similares en el futuro, afirma que el estudio deja una «zona gris abierta, sin casi ninguna orientación sobre cómo proceder éticamente».

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