En 2017 todos los grupos parlamentarios por unanimidad apoyaron la reforma del Código Civil para que los animales, tradicionalmente considerados cosas, pasen a ser seres vivos dotados de sensibilidad. Esta demanda social todavía no se ha llevado a la práctica y los animales siguen, entre otras cosas, siendo objeto de compra y venta.

Ecologistas en Acción ha recordado que en torno al 40 % de los perros y gatos que llegan a nuestras casas lo hacen como regalo. Este dato refleja que cerca de la mitad de las personas o familias que se hacen cargo de los animales, no han participado en la elección. Con toda probabilidad esas personas desconocerán las necesidades biológicas y afectivas del animal, y por tanto su responsabilidad de cuidados y seguridad a lo largo de todos los años que viva.

Aunque el abandono de animales parece que no varía significativamente a lo largo del año, Ecologistas en Acción cree que el 33 % de los abandonos que se producen en los primeros meses del año, tienen relación con los animales regalados durante las Navidades así como el final de la temporada de caza.

Según los datos publicados por la Fundación Affinity en su informe anual ‘Él nunca lo haría’,  113.217 perros y gatos abandonados fueron recogidos en 2018 por protectoras de animales y centros municipales en España. Durante los últimos años se ha estancado el descenso que se había observado en esta cifra, incluso se ha producido un ligero aumento durante los dos últimos años.

Pero el número de animales que llega a un centro de acogida, es solo una parte de los que son abandonados. Un alto porcentaje de mascotas abandonadas mueren por hambre, atropello y enfermedad, mientras otras acaban asilvestradas o son recogidas directamente por familias que se hacen cargo de ellas. Las estimaciones de algunas organizaciones, como la federación de Asociaciones Protectoras y de Defensa Animal (FAPAM), sobre el número real de abandonos al año es superior a los 300.000, lo que supondría una media de tres animales abandonados cada cinco minutos.

Además de las mascotas tradicionales (perros y gatos) hay una cantidad significativa de especies abandonadas, muchas de ellas consideradas exóticas invasoras, como tortugas, hurones, mapaches o cotorras. Su abandono tiene el problema añadido de la creación de importantes poblaciones de estas especies en el medio natural que dañan los ecosistemas y desplaza a las especies autóctonas, convirtiéndose en una de las mayores amenazas para la biodiversidad. También el silvestrismo de perros y gatos produce importante daños en la fauna y actividad ganadera.

En los últimos años, la compra de mascotas ha tenido un repunte respecto a la adopción. Muchas personas las compran a un criador o en una tienda pensando que hacen un favor al animal, pero detrás de todos ello hay una realidad comercial de la que los animales no deberían formar parte. Se trata de una cadena de maltrato animal, que conlleva el sacrificio de muchos ejemplares que no se pueden vender.

Por todo ello, y coincidiendo con las festividades navideñas, Ecologistas en Acción ha recordado que la decisión de tener un animal en casa debería ser muy meditada. Se trata de una gran responsabilidad y exige muchos cuidados materiales y afectivos que el animal necesita. Tener esto claro puede evitar posteriores abandonos y que la ciudadanía apueste por adquirir los animales a través de la adopción, en lugar de su compra.

Chesus Ferrer, portavoz de la organización ecologista, ha concluido: “La adopción de mascotas supone dar una salida a un animal necesitado. Además, la labor de las protectoras de animales es muy importante y hay otras muchas formas de involucrarse con ellas, ya sea a través de donaciones o suscripciones, difundiendo por las redes sus llamamientos o dedicando horas a trabajar de manera voluntaria en ellas. De esta manera también contribuimos al bienestar animal”.

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